La victoria de Trump en EEUU, entre crisis tardo capitalista y hegemonia acorazada de coerción

Al hacer un análisis de los Estados Unidos del Norte de América, hay que decir que siempre han estado una nación profundamente racista, fascista, clasista e imperialista. Quien solo hoy piensa haber descubierto su destacada actitud de someter todo el mundo a sus propios intereses de Estado o vivía en un mundo alienado de la realidad o era un idiota útil del imperialismo.
La verdadera diferencia entre el pasado y hoy en día son los así llamados “filtros” a través los cuales se describe el ayer y se describe el presente, la necesidad de vender un producto, en este caso la política estadounidense, bajo una forma aceptable, cubierta bajo la imagen de la así mal llamada “defensa de los DDHH” o de la “exportación de la democracia”, mediante los órganos y agencias prepuestas a la guerra y manipulación mediatica de la opinión publica a nivel internacional.
Finalmente, la política sin mascara de Donald Trump está mostrando al mundo entero la verdadera cara del imperialismo yanqui y han apagado las luces de las cámaras de los varios medios de comunicación como la CNN, Fox News, El Pais, la BBC y Televisa, entre otras, que con sus “fake news”, siempre, han representado la vanguardia de fuego en las guerras de saqueo en estas ultimas décadas, desde la guerra contra Iraq hasta hoy contra el noble e invicto pueblo de Siria que lucha con esmero contra el Estado islamico, brazo armado de los intereses nacionales de Estados Unidos e Israel en la región de Oriente Medio; sin olvidar, por cierto, las guerras contra Afghanistan, Libia y Serbia, aquí los medios de comunicación han creado las condiciones para llevar a cabo agresiones y ataques.
Así veamos que, en lugar de una política refinada, o más bien, en lugar de presentarse con una imagen democrática, de “policía internacional” que defiende los derechos humanos e individuales de las personas, veamos que, EEUU con Trump y su “America primero”, por fin, se presentan con su propia verdadera cara chovinista, reaccionaria y fascista, base de toda una realidad política, social y cultural primitiva, violenta y retrograda que es, no solo, el reflejo de los intereses de la poderosa industria tecnológica y militar, de las industrias de las armas y de las grandes multinacionales estadounidense, si no también de los intereses económicos y financieros de las grandes lobbies representadas por las familias Bush, Rotchild, entre otras, por si mismo, los verdaderos dueños de las políticas estadounidenses.
El “American Way Of Life”, el así mal llamado “sueño americano”, siempre, han representado un muy buen engaño ideológico en medio de una guerra cultural actuada como modus operandi de los EEUU para lograr sus relaciones de dominio y explotación del hombre sobre el hombre y la naturaleza, en una guerra histórica entre las fuerzas del capital y las del trabajo, entre explotadores y explotados.
Lo màs interesante de todo esto es ver las contradicciones entre aparados hegemónicos y sociedad política, reflejo de una más amplia y generalizada crisis de sus clases dirigenciales y por ende, de sus relaciones de representación clásica.
En el medio de una crisis estructural del sistema economico, financiero, político y social tardo capitalista, a caer definitivamente en contradicción es lo que Antonio Gramsci solía definir como “hegemonía acorazada de coerción” del Estado capitalista e imperialista, es decir sus “ejércitos de reserva” de la contrarrevolución, representados – hoy en día – por los medios de comunicación, las asociaciones civiles, es decir, entre sociedad civil y sociedad política, si pensamos a como reaccionaron estos sectores en los EEUU frente a la victoria electoral de Trump.
Tarea de los verdaderos revolucionarios es trabajar en estas contradicciones.

Las Brigadas Garibaldi en Italia

 

El 20 de septiembre del 1943 se constituyó en la ciudad de Milano, Italia, el comité militar del Partido comunista italiano (PCI) que en octubre se transformó en el comando general de las Brigadas de asalto Garibaldi, bajo la dirección política de Luigi Longo y Pietro Secchia. Operaron durante todo el periodo de la Resistencia, es decir: durante todo el período de la lucha armada insurreccional que comenzó el día 8 de septiembre del 1943, para terminar en los últimos días de abril con la liberación de la península itálica del nazi-fascismo.
Un heroico y glorioso camino de acciones, donde el sacrificio, el derrame de sangre y el dolor, hacen de Partido comunista italiano la vanguardia de una Resistencia que vio en la represión de sus cuadros y militantes el más alto número de mártires y héroes de nuestra patria.

Ahora bien, a pesar de la gran dificultad en el operar, las Brigadas Garibaldi pudieron actuar orquestando sabotaje contra los primeros embriones de la república social Italiana.
Las Brigadas Garibaldi organizaron también la Resistencia armada en las ciudades y pueblos de Italia, adonde, bajo las condiciones más difíciles, pero con el apoyo y la simpatía de las masas trabajadoras italianas, se constituyeron los GAP, Grupos de Asalto Partisanos, células político militares del Partido comunista Italiano que, a través de espías infiltradas en el campo enemigo, indicaban la ubicación de los objetivos estratégicos militares que debían ser aniquilados: mandos políticos y militares fascistas y nazis que aterrorizaban las poblaciones y los trabajadores. Con estas acciones, el objetivo era asustar el enemigo, y en el contempo elevar la moral del pueblo trabajador italiano. Fueron la Brigadas de Asalto Garibaldi y los GAP a organizar la protección cívico militar de las primeras huelgas insurreccionales que se dieron en las principales fábricas italianas de Milano, Torino y Génova, en el norte de Italia.

En el mes de noviembre del 1943, Pietro Secchia escribió un artículo en la revista clandestina del PCI “La nuestra lucha”, en el cual precisaba aún más el carácter de las Brigadas de asalto Garibaldi y criticaba el atendismo, insistiendo en la importancia de acelerar la lucha armada y por ende, dar el golpe final antes de la llegadas e invasión militar de las fuerzas armadas dirigidas por los anglo-estadounidenses.

Se decidió por el nombre de “Brigadas Garibaldi”, porque por un lado se quería honrar las Brigadas Internacionales en la guerra civil española después del golpe fascista de Francisco Franco; y en el contempo con el nombre de Garibaldi, hacer hincapié en las masas populares italianas de una de sus figuras más destacadas del Resurgimiento italiano.

Los miembros de las Brigadas Garibaldi eran todos orgánicos en el PCI, pues que para hacer parte de estas hubiera debido ser un cuadro político del Partido, según la lógica leninista que a dirigir el fusil son las ideas y la política y nunca lo contrario.
El 50% de los cuadros del PCI fue integrado directamente en las formaciones partisanas, mientras la otra mitad se comprometió en la lucha armada en las ciudades organizando los GAP Y luego de la liberación de no pocos pueblos y ciudades, creando las primeras Republicas partisanas, ejemplo de organización política y lucha de todo un pueblo.
A través la dirección política del PCI las Brigadas Garibaldi organizaron, también, el reclutamiento de los trabajadores en las fábricas y de los partisanos que enviar en los montes.

Finalmente la lucha armada y el trabajo político no eran separados en compartimientos rígidos, pues dialécticamente, muchos partisanos pasaban de una actividad a la otra, ocupándose del trabajo político y a la vez del militar, y viceversa.

En el momento de la batalla final del 25 de abril del 1945, día de la liberación de Italia de la ocupación militar nazi-fascista, las Brigadas Garibaldi contaban con unos 55.000 combatientes, divididos en 23 divisiones sobre un total dé uno 100.000 partisanos organizados en los Comités de Liberación Nacional, adonde, entre milicias formadas por anarquistas, socialistas y católicos, los comunistas representaron la principal vanguardia político y militar, no sólo por el numero de mártires (42 mil muertos en combate), si no por número y porque a dirigir los CLN fue no por casualidad el Comandante Luigi Longo.

Un sacrificio y papel tan importante, el de los comunistas, que hoy se quiere borrar y ocultar de la historia y de la memoria de los pueblos, para cancelar el hecho histórico que las masas trabajadoras italianas decidieron organizarse contra el fascismo bajo la dirección del PCI y que los comunistas fueron los que liberaron el país, con el más alto sacrificio en vidas humanas.
“Ustedes, fascistas son los que mandaran a la ruina la nación italiana y el pueblo trabajador italiano, será tarea de nosotros los comunistas salvarlos”, dijo Antonio Gramsci frente al tribunal fascista. Así fue lo historia que los trabajadores en Italia escribieron con su propio sangre.