La victoria de Trump en EEUU, entre crisis tardo capitalista y hegemonia acorazada de coerción

Al hacer un análisis de los Estados Unidos del Norte de América, hay que decir que siempre han estado una nación profundamente racista, fascista, clasista e imperialista. Quien solo hoy piensa haber descubierto su destacada actitud de someter todo el mundo a sus propios intereses de Estado o vivía en un mundo alienado de la realidad o era un idiota útil del imperialismo.
La verdadera diferencia entre el pasado y hoy en día son los así llamados “filtros” a través los cuales se describe el ayer y se describe el presente, la necesidad de vender un producto, en este caso la política estadounidense, bajo una forma aceptable, cubierta bajo la imagen de la así mal llamada “defensa de los DDHH” o de la “exportación de la democracia”, mediante los órganos y agencias prepuestas a la guerra y manipulación mediatica de la opinión publica a nivel internacional.
Finalmente, la política sin mascara de Donald Trump está mostrando al mundo entero la verdadera cara del imperialismo yanqui y han apagado las luces de las cámaras de los varios medios de comunicación como la CNN, Fox News, El Pais, la BBC y Televisa, entre otras, que con sus “fake news”, siempre, han representado la vanguardia de fuego en las guerras de saqueo en estas ultimas décadas, desde la guerra contra Iraq hasta hoy contra el noble e invicto pueblo de Siria que lucha con esmero contra el Estado islamico, brazo armado de los intereses nacionales de Estados Unidos e Israel en la región de Oriente Medio; sin olvidar, por cierto, las guerras contra Afghanistan, Libia y Serbia, aquí los medios de comunicación han creado las condiciones para llevar a cabo agresiones y ataques.
Así veamos que, en lugar de una política refinada, o más bien, en lugar de presentarse con una imagen democrática, de “policía internacional” que defiende los derechos humanos e individuales de las personas, veamos que, EEUU con Trump y su “America primero”, por fin, se presentan con su propia verdadera cara chovinista, reaccionaria y fascista, base de toda una realidad política, social y cultural primitiva, violenta y retrograda que es, no solo, el reflejo de los intereses de la poderosa industria tecnológica y militar, de las industrias de las armas y de las grandes multinacionales estadounidense, si no también de los intereses económicos y financieros de las grandes lobbies representadas por las familias Bush, Rotchild, entre otras, por si mismo, los verdaderos dueños de las políticas estadounidenses.
El “American Way Of Life”, el así mal llamado “sueño americano”, siempre, han representado un muy buen engaño ideológico en medio de una guerra cultural actuada como modus operandi de los EEUU para lograr sus relaciones de dominio y explotación del hombre sobre el hombre y la naturaleza, en una guerra histórica entre las fuerzas del capital y las del trabajo, entre explotadores y explotados.
Lo màs interesante de todo esto es ver las contradicciones entre aparados hegemónicos y sociedad política, reflejo de una más amplia y generalizada crisis de sus clases dirigenciales y por ende, de sus relaciones de representación clásica.
En el medio de una crisis estructural del sistema economico, financiero, político y social tardo capitalista, a caer definitivamente en contradicción es lo que Antonio Gramsci solía definir como “hegemonía acorazada de coerción” del Estado capitalista e imperialista, es decir sus “ejércitos de reserva” de la contrarrevolución, representados – hoy en día – por los medios de comunicación, las asociaciones civiles, es decir, entre sociedad civil y sociedad política, si pensamos a como reaccionaron estos sectores en los EEUU frente a la victoria electoral de Trump.
Tarea de los verdaderos revolucionarios es trabajar en estas contradicciones.

Se acerca una guerra entre EE.UU. y Rusia?

Es noticia de última hora: Barack Obama presidente saliente de EEUU ha decretado una imponente operación militar cerca de la frontera rusa. El nombre de dicha operación es “Atlantic Resolve”. Unos 5000 militares además de 4000 tanques, ya, se ubicaron en esa zona fronteriza.

Que quiere hacer la administración de Obama?

Por cierto se trata de una provocación, si pensamos que el pasado 29 de diciembre Obama declaró de haber ordenado “una serie de medidas como represión contra Rusia” por el supuesto (¡no hay ninguna evidencia que lo valora!) hackeo de Moscú.

¿Acaso se quiere crear una situación “ingobernable” por el nuevo presidente de EEUU Donald Trump?

¿Es racional que un presidente saliente tome medidas de este tipo?

¿Hay razones para estar preocupados?

Nunca olvidamos el peligro de un conflicto militar entre Rusia y EE.UU. y por ende, las repercusiones para México, siendo este país gobernado por un presidente títere de las políticas imperialistas de la aguila fascista del norte y siendo geográficamente ubicado en la frontera con la Roma americana.

Según como dijo Michel Chossudovsky y cito* “lo que está tomando el control de las relaciones internacionales es la locura política”; y militar, añadió yo.

Ahora viene, ¿que son las así llamadas fake news?

Pues, así se suele definir las noticias falsas, aquí los periódicos pasquín están demasiado llenos. Pero fake news es también callar y otorgar esta clase de informaciones.

Finalmente, estos hechos deberían ser una de las principales noticias en los medios de comunicación a nivel internacional, pero de hecho la realidad es otra, es mejor ocultar noticias así, para evitar que la opinión pública internacional pueda indignarse y tirar una tremenda patada en el trasero a estos señores de la guerra del siglo XXI.

Siria y Palestina: ejemplos de lucha, Resistencia y dignidad

Pensar que el así llamado acuerdo de paz en Colombia sea un referente en el mundo y en particular en Palestina y en Siria, no sólo es impensable, si no muy ofensivo e irrespetuoso, cuando las condiciones históricas, políticas y sociales en Siria y Palestina son completamente diversas de las que han generado el conflicto en Colombia.

En Palestina hay un pueblo que desde el 1948 resiste y lucha contra el Estado sionista de Israel que, tiene como objetivo lo de desaparecer Palestina y su pueblo de la tierra. En Palestina difícilmente se podrá solucionar el problema hasta cuando no se darán completamente todas las legítimas reivindicaciones del pueblo palestino: un estado laico (Palestina) con dos pueblos (árabes y Hebreos), y donde se respetarán las tres religiones monoteístas. Algo que el sionismo nunca aceptará y con el cual por ende, nunca se podrá dialogar.

En Siria, hay una agresión imperialista por parte de EEUU que, a través la ayuda de la peor fecha humana presente en aquella región (Arabia Saudí, Qatar e Israel) financian y entrenan a terroristas (DAESH, Al-Nusra y Al-Qaeda) para acabar con Siria, el único país laico en aquella región, y que no acepta vender su patria, sus recursos, a EEUU y a sus multinacionales. En Siria el gobierno de Assad ha intentado llegar a la paz en muchas formas, mediante acuerdos y treguas, pero del otro lado, Siria tiene como enemigo el inperialismo más cínico y cruel que la historia ha conocido, y que durante una tregua, solo para hacer un ejemplo, decide dialogar con los terroristas del frente Al-Nusra, pidiéndole las coordenadas para bombardear el ejército sirio con sus aviones de combate y dejando, así, en el campo unos 60 soldados sirios y dando la posibilidad a dichos terroristas de reorganizarse y rompiendo unilateralmente dicha tregua.

Todos queremos la paz pero ¿cuál es la paz que necesita Siria y Palestina?

Por cierto no es la “paz romana”, la “paz de los sepulcros” que quieren los palestinos y los sirios ¿no es cierto?

En Siria y Palestina la paz, diversamente que en otros lares del mundo, solo puede ser con justicia social, y respetando la autodeterminación de estos pueblos, sin concertación alguna con quien te quiere borrar de la tierra.

Siria y Palestina, ellos sí que representan, hoy en día, un tremendo y verdadero ejemplo de lucha, Resistencia y dignidad para todos los pueblos trabajadores en el mundo. Es cierto.

Nunca comer en el plato y luego escupir sobre el, señor Ravsberg

En Italia la comida forma parte de nuestra vida, se come con amigos, parientes; se come para seducir el alma de quién se ama; se disfruta de la comida de la mama y de la abuelita, por lo tanto son sagrados la mesa, el plato, la compañía y las manos de quien te lo entrega. La nobleza italiana se manifiesta en el agradecer, y se traslada hasta los términos políticos. Yo vivo en México, respiro México, camino México y me enfrento con mi “italianidad” a los problemas que el día a día y una Revolución traicionada desde la falsa izquierda les da a los mexicanos su existir. Creo que lo mismo les pasará a otros compatriotas mío en otros lares del mundo. No lo sé. Yo a veces me pregunto ¿cómo se vive una Revolución conclusa, como se vive Cuba socialista, señor Ravsberg? Algunas veces escuché decir a Silvio Rodríguez a modo de auto reproche que, fue fácil evadir la bala qué le tocaba en el combate revolucionario, simplemente porque no estuvo en el ¿tú, señor Ravsberg, como periodista opinas lo mismo? Vendrías a hacer periodismo a Veracruz, México donde se matan a los periodistas? Aquí en Mexico, existe Carmen Aristegui, cuya voz se enfrenta al poder real de un títere de los intereses más viles del imperialismo, creo que en Cuba, el problema con el periodismo es solo de forma y no de fondo. Por ende, no confundamos que, la Revolución cubana ha sido benevolente hasta para combatir sus ponzoñas intestinas. Hay que tomar partido, como decía Antonio Gramsci, por ello que, entre los “jóvenes y los castradores” yo siempre estaré al lado de Fidel, Raúl y el Partido comunista y nunca estaré al lado de personajillos como tú, señor Ravsberg que buscan protagonismo al creer que la Revolución está muerta. Nunca comer en el plato y luego escupir sobre el, señor Ravsberg.

“La guerra di IV generazione e il ruolo dei media: le contromisure delle forze e dei movimenti popolari

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di Alessandro Pagani

Quando si parla di guerra di IV generazione e del ruolo che i mezzi di comunicazione rivestono in questo senso, è necessario, innanzitutto, analizzare siffatta questione sotto l’aspetto delle relazioni interamericane e, pertanto, della crisi strutturale del capitalismo. E’ importante, altresì, fare una breve analisi della storia delle relazioni tra gli Stati Uniti del Nord America e l’America Latina.

Così come afferma Atilio Boron, le politiche d’ingerenza statunitensi in America Latina e nei Caraibi, hanno inizio nel 1823, quando Washington rende pubblica la Dottrina Monroe, intesa come politica per l’emisfero occidentale.[1] Tale dottrina avviene un anno prima della famosa Battaglia di Ayacucho (1824), vale a dire prima ancora che i popoli latinoamericani si liberassero dalla corona spagnola.

L’avvicinamento economico, politico e culturale degli Stati Uniti del Nord America in America Latina e nei Caraibi, ha inizio proprio da quel momento, sebbene non contava ancora delle condizioni oggettive per compiere il proprio fine: trasformare l’America Latina nel proprio “giardino di casa”.

E’ solo all’indomani della seconda guerra mondiale che gli USA riescono a penetrare in tutta l’America Latina, ponendo in essere il concetto gramsciano di “egemonia corazzata di coercizione” nelle relazioni interamericane.

Ebbene, nonostante non pochi accademici, analisti politici e giornalisti salariati, allineati alla guerra mediatica, psicologica e culturale degli USA contro “Nuestra América”, persistono nell’affermare l’irrilevanza dell’America Latina nella geopolitica imperialista statunitense, Washington, invero, ha sempre avuto una prospettiva verso il Sud, se analizziamo accordi come la OEA, il TIAR, l’Atto di Chapultepec e l’Alleanza del Pacifico.[2]

Orbene, gli interessi di stato nordamericani in quella regione sono semplici e sono, senza dubbio, quelli dell’industria tecnologica-militare che controlla la politica estera della Casa Bianca, e che abbisogna di quelle risorse naturali strategiche che si trovano, prevalentemente, in America Latina e che dovuto alla vicinanza con gli Stati Uniti sono più facilmente trasportabili in quel paese. Non dimentichiamoci, infatti, che l’America Latina rappresenta nella geografia perversa dell’aquila fascista del Nord la frontiera tra centro e periferia dell’impero.

Per questo e per molte altre ragioni, la necessità da parte di Washington di inondare la regione di basi militari che, hanno – quasi tutte – le stesse caratteristiche: sono basi di piccole dimensioni, camuffate come “inoffensive”, in realtà convertibili in vere e proprie basi militari in poche ore.

Il sistema di basi militari è ristrutturato sulla base della cosiddetta “Guerra di IV generazione” che la Roma americana (secondo la definizione che José Martì, l’apostolo dell’indipendenza di Cuba, diede degli Stati Uniti) e la NATO (se pensiamo alla base militare presente nell’isola delle Malvinas), stanno rafforzando e ampliando in tutta la regione.[3]

Obiettivo principale è abbattere ad ogni costo i governi progressisti, democratici e rivoluzionari che fanno parte dell’Alleanza Bolivariana in “Nuestra AmérBgwdsTOCcAAQ-kuica”, l’ALBA-TCP, e, quindi, i processi di emancipazione e di giustizia sociale come la Rivoluzione Bolivariana in Venezuela, la Rivoluzione Cittadina in Ecuador, la Rivoluzione del “Buen Vivir” in Bolivia, il governo sandinista in Nicaragua, il governo nel Salvador, i governi di Cristina Fernandez in Argentina e di Dilma Rousseff in Brasile; il sogno da parte degli USA di abbattere la Rivoluzione cubana attraverso la tattica dello smart power.[4]

Uno dei pretesti dell’impero nordamericano per raggiungere siffatti fini sono la cosiddetta “guerra contro il narcotraffico” e contro il “terrorismo”, attraverso i quali gli USA cercano di abbattere le frontiere nazionali, con lo scopo di stabilire il proprio “Washington consensum”.

Un ruolo strategico, come braccio destro della geopolitica imperialista statunitense in America Latina e nei Caraibi, lo svolgono i principali mezzi di comunicazione, i quali attuano come un vero e proprio esercito di mercenari al servizio del nemico nel creare i presupposti per colpi di stato, interventi militari statunitensi, influenzando e manipolando l’opinione pubblica internazionale e creando le basi per quello che Sonia Winer definisce – a ragione – come la “rappresentazione strategica della minaccia”.[5]

Cosicché, quando vediamo che i principali mezzi di comunicazione operano come un vero e proprio esercito di riserva in seno alla “guerra di IV generazione” (o guerra non convenzionale); quando costatiamo come anche in Italia i mezzi di comunicazione nostrani non si distanziano dal ruolo golpista di altri giornali e canali televisivi come il Pais, la BBC, la CNN, El Nacional, El Mundo, ecc.,[6] comprendiamo come sia importante anche qui da noi costruire un forte movimento di sostegno e di appoggio alla Rivoluzione Bolivariana in Venezuela e non solo: un forte movimento in difesa del progetto bolivariano e martiano di una Patria Grande in “Nuestra América”. Progetto di emancipazione sociale che, evidentemente, non va bene alle centrali dell’impero che comprendono come i nuovi paradigmi venutosi a creare nelle relazioni internazionali; le nuove triangolazioni tra America Latina, Russia e Cina, rappresentano una “bomba geo-strategica” contro le politiche imperialiste nell’emisfero occidentale.

Insomma, mai nella storia delle relazioni internazionali è avvenuto quello che abbiamo di fronte in questi ultimi vent’anni. Dal crollo del cosiddetto “socialismo reale” (o se preferiamo, dalla disfatta del “revisionismo reale”) il pianeta è passato da un sistema bipolare (USA-URSS), a uno prevalentemente unipolare (USA) e, infine, in un nuovo paradigma verso un sistema multipolare nelle relazioni internazionali; come quello nel quale siamo oggi spettatori.

Conviene precisare, onde evitare equivoci, che quello che abbiamo tra le nostre mani non è un esercizio prettamente intellettuale o per specialisti delle accademie borghesi. Quando parliamo di nuovi paradigmi nelle relazioni internazionali, di nuove triangolazioni tra America Latina, Russia e Cina; quando analizziamo i nuovi accordi bilaterali tra i paesi del “sud” del pianeta, stiamo parlando della lotta della periferia dell’impero che, nel divenire della storia, sta trasformandosi ogni giorno sempre di più come centro strategico verso un nuovo mondo basato sui presupposti della pace, l’amicizia e la cooperazione tra i popoli e sulla giustizia e l’eguaglianza sociale. Stiamo parlando di quei popoli lavoratori della periferia che da meri spettatori sono diventati soggetti della storia, di quello che Karl Marx definiva come “lotta di classe” e che, attraverso il progetto bolivariano e martiano di emancipazione sociale e politica stanno mostrando a tutti i popoli del mondo – anche qui in Italia – che oltre al neoliberalismo e alla crisi di sovrapproduzione del grande capitale c’è vita è che questo si chiama socialismo, o meglio “socialismos”, al plurale, affinché sia chiaro nell’immaginario collettivo dei lavoratori di tutto il mondo, che cambiare tutto ciò che deve essere cambiato non può essere ne “un calco ni una copia”; secondo quanto ebbe a dire quel grande marxista latinoamericano, amico di Antonio Gramsci, che fu Carlos Mariategui.

Siamo, inoltre, del parere che, la gravissima crisi del capitalismo è anche una crisi non solo economica, bensì culturale e socio-politica, così come lo aveva affermato il Comandante Fidel Castro durante il suo discorso pronunciato nel Vertice della Terra svoltosi a Rio de Janeiro nel 1992.[7]

Tutto ciò richiede una presa di coscienza da parte dei movimenti popolari e di solidarietà qui in Italia. Presa di coscienza che deve avanzare verso la costruzione di un pensiero critico idoneo ai tempi e a quella “battaglia delle idee” che Fidel ha definito come strategica nella lotta per la costruzione di un altro mondo migliore: il socialismo.[8]

Lottare per rimettere in auge un pensiero critico vuol dire “armarci” di un’ideologia e di una teoria rivoluzionaria idonea a contrarrestare la guerra psicologica, culturale e mediatica portata avanti dai mezzi di comunicazione, da non pochi professori allineati ai dettami di Washington e che sono utilizzati per trasformare i giovani e i lavoratori in “idioti utili dell’imperialismo” asserviti allo stile di vita statunitense; secondo come ha affermato in un suo articolo Raul Antonio Capote, ex agente della sicurezza di Stato cubana.[9]

Fu proprio un funzionario del Dipartimento di Stato, Francis Fukuyama, che sintetizzò quanto quivi esposto, vale a dire il trionfo ideologico e l’implementarsi della guerra di “IV generazione” attraverso la doppia formula di “economia di mercato + democrazia liberale”.

Ciò nondimeno, va detto che, all’indomani della crisi strutturale del capitalismo cominciata nel 2008, siffatta formula non è più credibile: la cosiddetta “economia di mercato” fu confutata dagli aiuti multimiliardari che gli stati-nazione a capitalismo avanzato hanno concesso per salvare le loro banche e i loro oligopoli, là dove la cosiddetta “mano invisibile” del mercato neoliberista se né andata a farsi friggere.

Della cosiddetta “democrazia liberale”, non se ne vede nessuna traccia, se pensiamo a quanto avviene tutti i giorni in Colombia, in Messico e in Paraguay, contro i movimenti popolari che si oppongono democraticamente, pacificamente e giustamente contro le politiche di espropriazione portate avanti dai governi allineati agli USA nei loro territori.[10] Sempre che non si voglia parlare di “democrazia liberale” il poter votare ogni quattro anni per un candidato scelto da Washington, costatiamo che tale formula viene spolverata dai mezzi di comunicazione allineati alla guerra di “IV generazione” per dare addosso ai governi popolari, come nel caso dei paesi membri dell’ALBA-TCP.

Va detto che, nonostante quello che affermano i mezzi di comunicazione internazionali, a parte i governi dell’ALBA-Tcp, è evidente come in “Nuestra América”, e più specificamente se pensiamo a quei paesi che fanno parte dell’Alleanza del Pacifico (Messico, Panama, Colombia e Perù), ogni qualvolta si presenta un candidato politico alternativo, che mette in serio pericolo gli interessi statunitensi nella regione, ecco che immediatamente la mano visibile della Roma americana, attiva i propri sicari, mercenari e assassini – attraverso la CIA – per abbattere fisicamente, sindacalisti, studenti, operai e attivisti sociali. Questo è il caso della Colombia e del Messico, ma non solo. Anche paesi come il Paraguay non è da meno, se pensiamo al ruolo strategico che lo Stato sionista israeliano svolge – inteso come braccio armato dell’imperialismo yankee – da sempre nel Cono Sur latinoamericano.[11]

Di fronte a tale scenario, pensare che i mezzi di comunicazione possano svolgere un ruolo d’informazione reale e onesta in merito a quanto sta accadendo, è pensare qualcosa di realmente impossibile. La stampa internazionale non solo si dimostra insufficiente nel far conoscere la realtà di quanto accade, ma svolge un ruolo chiave in quello che è l’addottrinamento dei popoli lavoratori in tutto il pianeta; quindi, anche in Italia.

Non si può fare a meno di porre l’accento, inoltre, sul cosiddetto “senso comune” imperante nelle nostre società occidentali, accuratamente fabbricate dal nemico, come del resto lo evidenzia Fernando Buen Abad, in una sua intervista in merito all’industria della comunicazione e della cultura del capitalismo, che ha come obiettivo quello di estirpare alla radice una qualsivoglia idea – o semplice sogno – nel quale sia possibile costruire un sistema politico, economico e sociale alternativo a quello presente oggi.[12]

Non sorprende, a questo punto, che le scienze sociali, come i mezzi di comunicazione, siano stati “colonizzati” dall’ideologia dominante borghese e che, quindi, non offrano nessun elemento per ridisegnare e ripensare criticamente la nostra realtà, intesa come idea teorica e pratica-trasformatrice; fomentando, così, comportamenti di rassegnazione o di fatalismo, tutti quanti – infine – compiacenti e funzionali allo stato di cose presenti. Dovuto a tale precedente, le scienze sociali e i mezzi di comunicazione sono diventati lo strumento principale per legittimare e giustificare il capitalismo e la sua civiltà della barbarie basata – non per ultimo – sullo sfruttamento del petrolio.

In questo senso vediamo come giustificano le loro politiche di espropriazione e saccheggio dei popoli lavoratori – sia nel centro dell’impero che nella periferia – con termini (o categorie) come: “mercato”, “economia”, “lotta contro il terrorismo”, “lotta contro il narcotraffico”, “guerre umanitarie”, “aiuti umanitari”, “globalizzazione”, ecc.

Tale congiuntura, obbliga i movimenti popolari di tutto il mondo – anche qui in Italia – nel cercare di trovare una via d’uscita da questo marasma analizzando le ragioni intrinseche di questa crisi del capitalismo, di carattere strutturale e, quindi, basata sulla crisi di sovrapproduzione e sulla caduta (tendenziale) della tassa di profitto.

Ecco, pertanto, l’importanza della “battaglia delle idee”, e di quello che Fernando Buen Abad ha definito – correttamente – in un suo articolo come la ricerca della costruzione di una “dottrina diplomatica tra i popoli” idonea ai tempi.[13]

Alla fine del Diciannovesimo secolo José Martì ebbe a dire che “De pensamiento es la guerra que se nos libra; ganémosla a fuerza de pensamiento”. Ovviamente che con queste parole l’apostolo dell’indipendenza di Cuba non pretendeva assolutamente sminuire l’importanza delle “altre guerre” che allora si stavano attuando contro il suo popolo e contro tutti i lavoratori del mondo.

Guerre come le pressioni e il sabotaggio economico, il paramilitarismo, le minacce imperialiste, come quelle portate avanti da Obama attraverso il decreto imperiale contro la Repubblica Bolivariana del Venezuela, e – non per ultimo – le minacce di una guerra tra Repubbliche sorelle, come lo sono la Colombia e il Venezuela, o le provocazioni imperialiste nell’Eseguibo, non possono essere ignorate da quei movimenti popolari che anche qui in Italia hanno deciso coscientemente di sostenere il processo d’indipendenza politica dei paesi dell’ALBA-Tcp nei confronti dell’imperialismo USA, nemico dell’umanità.

Insomma, Martì insisteva non poco su un punto essenziale che conviene rilevare per non perderlo di vista: per trionfare in siffatta battaglia – su fronti diversi – era imprescindibile vincere il nemico nel campo decisivo delle idee. Senza una vittoria in questo campo, era inutile pensare di poter vincere le altre battaglie.

Così come ebbe a dire anche Antonio Gramsci, qualche decennio più tardi, l’emancipazione da parte degli oppressi necessita, nel campo delle idee, di almeno due fattori: primo, un’interpretazione contro-egemonica della società attuale e della sua crisi, vale a dire, un’analisi dettagliata di ciò che è il capitalismo, svelando i suoi occulti meccanismi di espropriazione e mostrandolo per quello che realmente è: un prodotto storico e transitorio; secondo, individuare una via d’uscita, un’alternativa che renda possibile la fuoriuscita dalla crisi. Senza una diagnosi distinta e alternativa a quella dominante e senza un progetto di trasformazione che renda possibile attivare una via d’uscita, le lotte di emancipazione dei popoli oppressi e dei lavoratori corrono il pericolo di schiantarsi contro gli ostacoli quivi menzionati. Non basta l’intollerabile sofferenza prodotta dalla situazione attuale per prendere coscienza di un cambio strutturale del sistema economico, politico, sociale e culturale nel quale viviamo: affinché i dannati della terra e i lavoratori si mobilitino e si organizzino devono per lo meno comprendere che non solo un altro mondo migliore è necessario, ma che questo sia possibile, che le loro proteste, le loro lotte, possono essere coronate, giacché possibili e viabili. Contro questa possibilità il neoliberalismo si è prodigato dal secondo dopo guerra in poi – e nello specifico dal crollo dell’URSS – là dove hanno creato la fallacia consegna che “non c’è nessuna alternativa” al capitalismo e al neoliberalismo, attraverso l’implementarsi delle cosiddette concezioni “post”: post-marxismo, post-strutturalismo, post-modernismo, ecc.

Sicché, la centralità che Fidel assegna alla “Battaglia delle Idee” risponde precisamente a questo tipo di considerazioni. Nella stessa direzione s’inserisce la riflessione di chi fu il segretario del Partito comunista d’Italia, Antonio Gramsci, quando poneva l’accento sull’importanza della battaglia culturale nella lotta per il superamento storico del capitalismo.

In ogni caso, vale la pena ricordare che il pensiero critico martiano sintetizzava con eloquenza due tesi centrali della tradizione marxista. La prima, espressa da Marx e Engels nella Ideologia tedesca, dove si diceva che “Le idee dominanti in una società sono quelle della classe dominante”. La seconda, enunciata da Lenin, la quale affermava che “senza teoria rivoluzionaria non esiste pratica rivoluzionaria”. Lenin, scriveva, altresì, e ci sembra importante rilevarlo che, di fronte ad una certa persistenza di una tendenza anti-teorica e apolitica nei movimenti di sinistra, “niente è più pratico di una buona teoria”.

Le tesi di Marx ed Engels si rifanno ai vari scritti del giovane Marx, e nella fattispecie, sulla “Questione ebraica”, dove sono esaminati i dispositivi con i quali la borghesia stabilisce la sua supremazia attraverso la diffusione della propria concezione del mondo in tutti i settori della popolazione. Ecco che in questa maniera il dominio della borghesia si “spiritualizzava”, diventando “senso comune” e penetrando, così, in seno alla società nel suo insieme, vale a dire nelle sue classi subalterne affinché “pensassero” e “interpretassero” la realtà oggettiva attraverso le categorie intellettuali e morali dei propri oppressori. Cosicché, il pensiero borghese s’impossessava, secondo l’interpretazione fatta da Gramsci, della “solidità delle credenze popolari”, rafforzando, di fatto, il suo dominio.

Insomma, così come lo sottolinea in non pochi suoi scritti e conferenze Atilio Boron, non tutto il pensiero che critica una realtà è da considerarsi come pensiero critico. Sono parecchie le critiche che, in realtà, sono compatibili col sostegno della società borghese e che non fanno paura al nemico. Uno di queste è senz’altro il cosiddetto ecologismo o il “capitalismo verde”, un pericoloso ossimoro che postula la difesa dell’ambiente senza comprendere che questo è assolutamente impossibile sotto un sistema che considera la natura come una merce e come una fonte strategica per il proprio macchinario tecnologico-industriale. L’ecologismo capitalista è un pensiero che si presenta come critico ma che, di fatto, non lo è. Lo stesso vale per coloro che si scandalizzano di fronte al capitalismo, ma si limitano attaccando le “politiche neoliberali” facendo una distinzione, che non esiste, tra un capitalismo “selvaggio” e uno dal “volto umano”. Differenza che non esiste, se pensiamo che da quando questo si è strutturato, attraverso la sua accumulazione originale, spiegata con dovizia di particolari storici da Marx nel XIII capitolo del Capitale, questo sistema si è contraddistinto per via delle sue barbarie, che tuttora imperversano nel pianeta.

Ora anche tali credenze di cui ci parla Gramsci fanno altrettanto parte della guerra culturale, psicologica e mediatica che l’imperialismo perpetua sui popoli lavoratori, se pensiamo alla conseguenza politica che generano tali affermazioni: se si critica al neoliberalismo e basta, il capitalismo è tratto in salvo, giacché ci si può appellare a modelli di ricambio come il keynesianismo, il neokeynesianismo o – come avviene in America Latina – attraverso il cosiddetto “desarrollismo”, sviando, così, dalla necessità storica della Rivoluzione.

Pertanto, ciò che distingue il pensiero critico, che devono adottare i movimenti popolari che sostengono i processi di emancipazione sociale e politica in corso in tutta “Nuestra América”, è la prospettiva, ovvero, il punto di vista dal quale si formula la critica. Questo per una ragione molto semplice: è la prospettiva che determina la profondità dei nostri sguardi, indicandoci l’orizzonte dove svolgere il nostro cammino.

Sicché, svolgendo alla conclusione, è necessario porci alcune domande per proseguire il nostro lavoro e che potrebbero essere le seguenti:

Vogliamo esaminare lo stato di cose presenti nella sua totalità, come un’articolazione complessa e in perenne movimento, nell’ambito economico, politico, sociale e culturale, o lo vogliamo fare attraverso la sterile prospettiva accademica delle scienze economiche, della politologia, della sociologia e dell’antropologia?

Vogliamo continuare a credere alle fallacie dei mezzi di comunicazione asserviti all’impero o pensiamo sia giunto il momento, come popolo lavoratore italiano, come classe operaia, come giovani ribelli e come movimenti popolari, di unirci al vento caldo che soffia dal sud del mondo e ricostruire un pensiero critico, una diplomazia tra i popoli che veda il raggiungimento dell’emancipazione politica e sociale, per tutti i popoli lavoratori del mondo?

[1] Lectio Magistralis di Atilio Boron durante l’incontro “Unasur e le nuove sfide dell’integrazione latinoamericana”, Quito, 19 giugno 2012 https://www.youtube.com/watch?v=_ApN_wmFkGw

[2] Per ulteriori informazioni in merito all’Alleanza del Pacifico, vedi articolo di Alessandro Pagani su AlbaInformAzione http://albainformazione.com/2015/07/09/alleanzadelpacificotpp/

[3] Ana Esther Ceceña, Sujetizando el objeto de estudio, o de la subversiòn espistemològica como emancipaciòn, in: Los desafios de las emancipaciones en un contexto militarizado, CLACSO, Buenos Aires, Argentina, 2006 http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/grupos/cece/Ana%20Esther%20Cece%F1a.pdf

[4] Sul concetto di “SMART POWER” degli Stati Uniti contro Cuba socialista vedi l’intervista in allegato di Geraldina Colotti a Raul Antonio Capote, “Sono stato un agente cubano infiltrato nella CIA” tratta da Il Manifesto http://ilmanifesto.info/sono-stato-un-agente-cubano-infiltrato-allinterno-della-cia/

[5] Riguardo al concetto di “Rappresentazione strategica della minaccia” vedi allegato Sonia Winer, “Paraguay, la Tripla Frontiera e la rappresentazione imperiale dei pericoli”, http://www.vocesenelfenix.com/content/paraguay-la-“triple-frontera”-y-la-representación-imperial-de-los-peligros

[6] A riguardo vedi in allegato “Leopoldo Lopez condannato a 13 anni e 9 mesi: giustizia è fatta”, di Alessandro Pagani, tratto da AlbaInformAzione, 12 settembre 2015 http://albainformazione.com/2015/09/12/leopoldo-lopez-condannato-a-13-anni-e-9-mesi-giustizia-e-fatta/

[7] Vedi Discorso di Fidel Castro durante la Conferenza dell’ ONU su ambiente e sviluppo, Rio de Janeiro, Brasile, 1992 http://www.cubadebate.cu/opinion/1992/06/12/discurso-de-fidel-castro-en-conferencia-onu-sobre-medio-ambiente-y-desarrollo-1992/#.Vgo8yrSTZig

[8]La battaglia delle idee, la nostra ara politica più potente, proseguirà senza tregua. Discorso pronunciato dal Presidente Fidel Castro Ruz, Primo Segretario del Comitato Centrale del Partito Comunista di Cuba e Presidente di Stato e dei Ministri, sull’attuale crisi mondiale, nel prendere l’incarico nella sessione costituente dell’Assemblea Nazionale del Potere Popolare, nella sua Sesta Legislatura. La Habana, 6 marzo 2003, “Anno del glorioso anniversario di Martì e del Moncada”. Versione tachigrafica. Consiglio di Stato, https://cdamcheguevara.files.wordpress.com/2012/06/fidel_castro_-_la_batalla_de_ideas.pdf

[9] A riguardo vedi intervista in allegato a Raul Antonio Capote, “Yo fui uno de los creadores del paquete audio visual contra Cuba” tratto da Las razones de Cuba, 14 luglio 2015 http://razonesdecuba.cubadebate.cu/articulos/“yo-fui-uno-de-los-creadores-del-paquete-audiovisual-contra-cuba”/

[10] A riguardo vedi in allegato l’articolo di Hernando Calvo Ospina, “Statu quo, narcotráfico y guerra sucia, tratto da Rebelión, 24 settembre 2015, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=203634

[11] A riguardo vedi in allegato “Mercenarios israelíes en Paraguay”, tratto da Resumen Latinoamericano, 18 dicembre 2012, http://www.resumenlatinoamericano.org/2013/12/26/mercenarios-israelies-en-paraguay/

[12] Vedi allegato Fernando Buen Abad, “In America Latina ci sono basi militari e basi mediatiche”, tratto da TeleSUR, 1 giugno 2015 http://www.telesurtv.net/bloggers/En-America-Latina-hay-bases-militares-y-bases-mediaticas-20150601-0002.html

[13] Vedi allegato, Fernando Buen Abad, “La dottrina diplomatica dei popoli”, tratto da TeleSUR http://www.telesurtv.net/bloggers/Doctrina-Diplomatica-de-los-Pueblos-20150815-0002.html

“Vivere come lui. Nguyen Van Troi. Simbolo della lotta di liberazione del Vietnam”

11377327_914002981989901_2673098122482233529_n.jpg– di Thi Quyen Phan –

Nell racconto spontaneo e coinvolgente della giovane moglie, Phan Thi Quyen, si delinea la figura di Nguyen Van Troi, divenuto il simbolo internazionale delle lotte di liberazione dei popoli contro il colonialismo.

È il racconto del sacrificio della felicità personale alla causa della libertà e dell’indipendenza del Vietnam, oppresso, da oltre un secolo, dalla dominazione coloniale delle potenze imperialiste, Francia, Giappone e Stati Uniti.
Nguyen Van Troi, davanti al plotone di esecuzione e ai giornalisti invitati ad assistervi, rivendica la giustezza della sua azione rivoluzionaria (è condannato a morte per aver tentato di dinamitare un ponte sul quale avrebbe dovuto passare Mc-Namara, segretario alla Difesa degli USA) e proclama la sua fede nella causa della liberazione della sua patria. Il sacrificio della sua giovane vita, si inserisce nel grande, generale movimento rivoluzionario della guerra di popolo che, a sua volta, affonda le radici in una aspirazione millenaria, – all’indipendenza del popolo vietnamita.
L’introduzione al libro, curato da Adriana Chiaia, si propone di inquadrare la mirabile vicenda di Nguyen Van Troi nel suo contesto storico.
A questo scopo ci si è serviti soprattutto di documenti originali vietnamiti, con ampie citazioni degli scritti di Vo Nguyen Giap, di Ho Chi Minh, e di testi tratti da Études Vietnamiennes. Si è inoltre fatto ricorso alle opere dello storico Jean Chesneaux e della ricercatrice Enrica Collotti Pischel, studiosi dei problemi dell’Estremo Oriente ed in particolare delle rivoluzioni cinese e vietnamita.
Il libro è arricchito da due schede tematiche a cura di Alessandro Pagani, la prima sulla Guerra chimica, cui gli Stati Uniti hanno fatto ampiamente ricorso nel Vietnam e sulle sue conseguenze, e la seconda su I movimenti di lotta contro la “sporca guerra” nel Vietnam, sorti negli stessi Stati Uniti.

 

Qui sotto la recensione del libro da parte di Resistenze.org

Phan Thi Quyen: Vivere come lui
Nguyen Van Troi – simbolo della lotta di liberazione del Vietnam

Traduzione di Lucio Bilangione
Introduzione di Adriana Chiaia

Schede a cura di Alessandro Pagani

Zambon editore http://www.zambon.net – 2014 – pp. 304 – prezzo 15,00

Dalla scheda dell’editore:
Nel racconto spontaneo e coinvolgente della giovane moglie, Phan Thi Quyen, si delinea la figura di Nguyen Van Troi, divenuto il simbolo internazionale delle lotte di liberazione dei popoli contro il colonialismo. È il racconto del sacrificio della felicità personale alla causa della libertà e dell’indipendenza del Vietnam, oppresso, da oltre un secolo, dalla dominazione coloniale delle potenze imperialiste, Francia, Giappone e Stati Uniti.

Nguyen Van Troi, davanti al plotone di esecuzione e ai giornalisti invitati ad assistervi, rivendica la giustezza della sua azione rivoluzionaria (è condannato a morte per aver tentato di dinamitare un ponte sul quale avrebbe dovuto passare McNamara, segretario alla Difesa degli USA) e proclama la sua fede nella causa della liberazione della sua patria. Il sacrificio della sua giovane vita, si inserisce nel grande, generale movimento rivoluzionario della guerra di popolo che, a sua volta, affonda le radici in una aspirazione millenaria, – all’indipendenza del popolo vietnamita.

Le parole d’ordine lanciate da Nguyen Van Troi: “Viva il Vietnam! Viva Ho Chi Minh!” che si sovrappongono alle scariche di fucileria, sintetizzano la lotta armata del FNL del Sud per respingere l’aggressione neocolonialista degli Stati Uniti e la difesa della Repubblica democratica socialista al Nord.

Il suo sacrificio, come quello di milioni di suoi compatrioti, non fu vano, ma ci vollero più di vent’anni perché il popolo vietnamita, guidato dal Partito dei Lavoratori del Vietnam e dal Fronte Nazionale di Liberazione conquistasse infine, il 30 aprile del 1975, la sua libertà e indipendenza.

L’introduzione al libro si propone di inquadrare la mirabile vicenda di Nguyen Van Troi nel suo contesto storico. A questo scopo ci si è serviti soprattutto di documenti originali vietnamiti, con ampie citazioni degli scritti di Vo Nguyen Giap, di Ho Chi Minh, e di testi tratti da Études Vietnamiennes. Si è inoltre fatto ricorso alle opere dello storico Jean Chesneaux e della ricercatrice Enrica Collotti Pischel, studiosi dei problemi dell’Estremo Oriente ed in particolare delle rivoluzioni cinese e vietnamita.

Il libro è arricchito da due schede tematiche, la prima sulla Guerra chimica, cui gli Stati Uniti hanno fatto ampiamente ricorso nel Vietnam e sulle sue conseguenze, e la seconda su I movimenti di lotta contro la “sporca guerra” nel Vietnam, sorti negli stessi Stati Uniti.

Dall’introduzione di Adriana Chiaia della redazione italiana della Casa editrice Zambon (pag. 157)
[…] Nelle periferie delle nostre città, tra i rutilanti palazzi a venti piani dei condomini e le luci dei supermercati, resistono ancora i casermoni delle case popolari. Sui loro muri, all’altezza del pianterreno, sono affisse numerose lapidi dedicate ai partigiani: un nome, un cognome, le date di nascita e di morte. Ogni 25 Aprile le sezioni locali dell’ANPI vi depongono corone d’alloro.

Come Nguyen Van Troi, erano ragazzi sui vent’anni e sono caduti per liberare il nostro Paese dall’invasore na­zista e dalla piaga fascista.
Affinché il loro sacrificio non sia vano, raccogliamo il testimone. Continuiamo la loro lotta contro i rigurgiti neo-nazisti e neo-fascisti, contro il razzismo e la xenofo­bia, contro il revisionismo e l’opportunismo e, soprattut­to, per abolire il capitalismo imperialista che li genera e li alimenta tutti e per instaurare una società libera dallo sfruttamento e dall’oppressione: la società socialista.

Facciamo nostre le parole che Alcide Cervi, papà Cer­vi, pronunciò ai funerali dei suoi sette figli fucilati dai fascisti: “Dopo un raccolto ne viene un altro, andiamo avanti!”

Dalla lettera della compagna “X” consegnata a Phan Thi Quyen – moglie di Nguyen Van Troi (pag.253):
[…] Non posso essere al tuo fianco per condividere il dolore con te. So che soffri, è normale, ma sono anche certa che ti sentirai orgogliosa. Anche noi ci sentiamo orgogliose di avere un com­pagno la cui morte ha scosso il paese e il mondo intero. Ieri ab­biamo ascoltato “La Poesia”, di Radio Hanoi. Il poeta To Huu, autore di “Avanti”, ha recitato al microfono una poesia dedica­ta a Troi. Ci dispiace non aver copiato le parole, ma tra qualche giorno riceveremo il testo da parte di un gruppo di studenti che raccolgono le poesie di To Huu. I nostri scrittori e poeti hanno usato i termini più nobili per esaltare la figura di “quel grande giovane, la stella più luminosa dall’epoca di Ho Chi Min”.

La sua morte è stata tanto grandiosa che gli studenti e gli operai che conosco dicono: “se si deve morire, che sia come lui”. Hanno ritagliato le sue fotografie dai giornali e le hanno attac­cate alle agende. Un gruppo ne ha raccolte decine e le ha appese una dopo l’altra in sequenza, come se fossero le scene di un film: si vede Troi, da quando esce dalla cella dei condannati a morte fino al momento in cui ha lanciato il suo ultimo appello. La sua vita di semplice operaio elettricista è diventata oggi un esempio glorioso per gli studenti e gli operai.

Alcuni hanno proiettato clandestinamente le immagini girate dai giornalisti dei suoi ultimi momenti di vita. Non sai che un gruppo di giovani ha eretto monumenti in sua memoria nel cuore stesso della città, sul ponte di Da Kao, di fronte allo stadio della Repubbli­ca, e perfino all’interno della stessa prigione di Chi Hoa? Tu sai bene quanto è sorvegliata quella prigione, ma nonostante tutto, un gruppo è riuscito a entrare e collocare una stele accanto al luogo dell’esecuzione. L’hanno anche fotografata prima di ri­tirarsi. Molte delle persone che hanno visto la foto dubitavano che tale azione avesse potuto realmente essere messa in pratica. Più tardi hanno dovuto convincersi della veridicità del fatto, confermato anche dalle stesse guardie della prigione.

Il nemico ha creduto che assassinando Troi, avrebbe colpito a morte il movimento rivoluzionario, ma l’effetto è stato l’esat­to opposto. I nostri compagni vengono a chiederci di affidar loro missioni nelle quali possano liquidare degli yankee per vendi­carlo. La campagna di reclutamento “Diffondere Nguyen Van Troi” ha avuto grande successo. Tutta la nostra “catena” si è impegnata a seguire il suo esempio, il suo modo di fare, le sue parole e la sua vita, […]

“Un altro agente all’Avana. Le avventure di un infiltrato nella CIA”

11999761_973492839374248_791782727295808173_oEcco la versione in italiano del libro del prof. Raúl Capote Fernández “UN ALTRO AGENTE ALL’AVANA. LE AVVENTURE DI UN INFILTRATO NELLA CIA” pubblicato dalla Zambon Editore.
Raul Capote, docente dell’Università dell’Avana, iscritto all’Unione degli scrittori e dei giornalisti di Cuba, è stato “reclutato” dalla CIA per selezionare e aggregare studenti con il fine di costituire piccole cellule di “dissenso” al soldo della Roma americana.
Raul Capote ha accettato l’incarico, ma ha lavorato – come agente doppio -al fianco dei Servizi di Sicurezza cubani per declassificare l’ennesimo tentativo di destabilizzazione perpetrato dal Governo degli Stati Uniti contro l’isola meravigliosa.
Questo libro è la denuncia ben documentata di come la CIA abbia destinato centinaia di milioni di dollari a piani di sovversione politico-ideologici orientati ai giovani, il settore chiave della popolazione cubana.
Il libro è arricchito, inoltre, di un’introduzione storica di Alessandro Pagani su “La guerra psicologica degli Stati Uniti contro Cuba”.

 

Qui sotto la recensione della giornalista de Il Manifesto, Geraldina Colotti.

Fonte: Il Manifesto

Un altro agente all’Avana
Libro di Raul Capote
«Venni reclu­tato dalla Cia per pre­pa­rare la sov­ver­sione politico-ideologica con­tro il mio paese». Il pro­fes­sor Raul Capote comin­cia così il suo rac­conto al mani­fe­sto. In mano ha il libro «Il nostro agente all’Avana», appena pub­bli­cato in Ita­lia da Zam­bon. Un’ampia scheda di Ales­san­dro Pagani, il cura­tore, rica­pi­tola ter­mini e tappe della «guerra psi­co­lo­gica degli Stati uniti con­tro Cuba». L’introduzione di Ser­gio Mari­noni, pre­si­dente dell’Associazione nazio­nale di ami­ci­zia Italia-Cuba, trac­cia la mappa delle prin­ci­pali «con­tro­mosse» messe in campo dal governo cubano per parare i colpi. Il primo a met­tere in gioco la sua vita per infil­trarsi tra i gruppi anti­ca­stri­sti, fu Alberto Del­gado y Del­gado, nella prima metà degli anni ’60. Del­gado venne sco­perto dai ban­di­dos che lo tor­tu­ra­rono sel­vag­gia­mente prima di impic­carlo a un albero vicino a Tri­ni­dad e la sua sto­ria è rac­con­tata in un film del 1973, «El hom­bre de Mai­si­nicu». Capote, il primo cubano a infil­trarsi nella Cia, ha rischiato la vita molte volte, ma è ancora qui, a rac­con­tare quella sto­ria anche in Ita­lia, in un giro di pre­sen­ta­zioni che lo ha por­tato a Roma, dove lo abbiamo incontrato.
Com’è comin­ciata la sua avventura
Ero un gio­vane scrit­tore spe­ri­men­tale, docente uni­ver­si­ta­rio, impe­gnato nell’Unione nazio­nale degli scrit­tori e degli arti­sti di Cuba. La Cia mi ha con­tat­tato per lavo­rare a un pro­getto chia­mato Gene­sis, diretto soprat­tutto ai gio­vani uni­ver­si­tari cubani. Si pro­po­neva di for­mare i lea­der «del cam­bio» e creare una orga­niz­za­zione di falsa sini­stra che in un futuro avrebbe dovuto pre­di­sporre il cam­bia­mento poli­tico nel paese. Per la Cia, ero l’agente Pablo, per il governo cubano, ero Daniel.
Ero e sono un comu­ni­sta fedele ai suoi ideali, uno dei tanti cubani che amano il pro­prio paese. Vivere una dop­pia vita non è facile senza una con­vin­zione pro­fonda: quando ti sba­gli o ti attac­cano o vogliono com­prarti, sei solo e l’unica tua arma è la moti­va­zione. Ho fatto il mio dovere fino al giorno in cui avrei dovuto com­piere atten­tati e il mio governo ha deciso di rive­lare pub­bli­ca­mente l’operazione.
Negli ultimi incon­tri tra rap­pre­sen­tanze Usa e quelle di Cuba, una gior­na­li­sta ha chie­sto alla dele­ga­zione sta­tu­ni­tense se Washing­ton modi­fi­cherà la sua stra­te­gia di inge­renza per pro­muo­vere “la tran­si­zione” a Cuba ora che sono riprese le rela­zioni tra i due governi. Le è stato rispo­sto che, in sostanza, l’obiettivo resta il mede­simo. Lei che ne pensa? E il suo libro è ancora attuale?
Quel che descrive il libro resta ancora molto attuale. L’attuale stra­te­gia di smart power degli Usa — san­zioni da una parte e dia­logo dall’altra, che ora stiamo vedendo nei con­fronti del Vene­zuela — si può rias­su­mere nel pro­po­sito di distrug­gere la rivo­lu­zione cubana seguendo altri metodi, con­si­de­rati più effi­caci di quelli più mar­ca­ta­mente aggres­sivi impie­gati durante la guerra al «peri­colo rosso»: for­mando, alle­nando, finan­ziando lea­der per il cam­bia­mento, infil­trando o creando gruppi alter­na­tivi finan­ziati dalle agen­zie gover­na­tive sta­tu­ni­tensi. Tutto que­sto all’insegna di rela­zioni nor­mali tra i due paesi che con­sen­tano di agire a Cuba in un con­te­sto di legalità.
Que­sti erano gli obiet­tivi del pro­getto Gene­sis. Gli Usa hanno dovuto pren­dere atto del loro fal­li­mento: per 56 anni hanno ten­tato di met­tere in ginoc­chio Cuba pren­den­doci per fame, allet­tando il popolo con ogni tipo di biso­gno indotto affin­ché si sol­le­vasse con­tro la sua rivo­lu­zione. Tut­ta­via, né l’aggressione mili­tare, né il ter­ro­ri­smo, né la guerra bio­lo­gica, né il blocco eco­no­mico hanno pie­gato Cuba. Per que­sto, ora ricor­rono alla poli­tica del buon vici­nato. Cre­dono che, rista­bi­lendo le rela­zioni diplo­ma­ti­che, togliendo pro­gres­si­va­mente il blo­queo pos­sano vin­cere: attra­verso una intensa guerra cul­tu­rale, semi­nando nell’isola i valori del capi­ta­li­smo, impa­dro­nen­dosi della nostra eco­no­mia, cor­rom­pendo fun­zio­nari, impre­sari, mili­tari e poli­tici. In pochi anni, con un pro­cesso sot­tile ma inar­re­sta­bile, senza che pos­siamo accor­ger­cene, Cuba ritor­ne­rebbe al capitalismo.
I più insi­diosi com­plici delle scelte neo­li­be­ri­ste o mode­rate dei governi euro­pei sono gli intel­let­tuali. Lei rac­conta nel libro la dif­fi­coltà per resi­stere a quelle sirene quand’era un gio­vane e ambi­zioso scrit­tore. I gio­vani cubani sono più espo­sti di quelli della sua generazione?
Non credo, anzi. I gio­vani cubani sono molto più pre­pa­rati, cono­scono i modelli occi­den­tali, hanno una cul­tura gene­rale supe­riore alla nostra, un impe­gno grande con il socia­li­smo cubano e hanno modo di fre­quen­tare i nostri nemici più di noi. Il fatto che Cuba abbia un livello di cul­tura gene­rale molto più ele­vato rispetto a quello di altri paesi della regione e a quello di molti paesi del mondo svi­lup­pato, non è da sottovalutare.
La prima grande opera della rivo­lu­zione è stata quella di ele­vare l’educazione e la cul­tura del popolo e que­sto ha dato i suoi frutti. Cuba ha un pro­getto cul­tu­rale alter­na­tivo e ecce­dente la cul­tura glo­bale del capitalismo.
Difen­dere que­sto pro­getto richiede uomini e donne for­mati in que­sta cul­tura dif­fe­rente, capaci di andare in qual­siasi parte del mondo a edu­care, a curare, a costruire, a sal­vare vite umane come fanno i nipo­tini della rivo­lu­zione in Africa, in Vene­zuela, in Bra­sile. Que­sto non lo fa il capi­ta­li­smo. Sul piano poli­tico, il paese è molto più forte di prima.
Il Potere popo­lare si con­so­lida, cre­sce il livello della par­te­ci­pa­zione popo­lare nelle deci­sioni, si sta per­fe­zio­nando il sistema elet­to­rale, si attua­liz­zano le leggi. Il nostro par­tito di avan­guar­dia — che non è un par­tito elet­to­rale come molti cre­dono — è diretto per oltre l’80% da qua­dri poli­tici gio­vani e di alto livello cul­tu­rale. L’unità del par­tito con il popolo è più forte di prima, la gente si sente par­te­cipe e giu­dice di quel che accade nel paese.

Qui sotto la video conferenza della presentazione del libro “Un altro agente all’Avana” con l’autore del libro organizzato dal Circolo di Torino dell’Associazione Nazionale di Amicizia Italia-Cuba (ANAIC).

 

Leopoldo López condannato a 13 anni e 9 mesi: giustizia è fatta.

leopoldo-lopez_machadodi Alessandro Pagani

“Fai attenzione ai mezzi di comunicazione, perché se non sarai prevenuto, costoro ti faranno amare l’oppressore e odiare l’oppresso”, ebbe a scrivere Malcom X il grande attivista afro-americano assassinato il 21 febbraio 1965 all’interno del terrorismo di Stato statunitense contro la comunità afroamericana negli USA. Orbene, quando leggiamo articoli come quello di Massimo Cavallini sul “Fatto Quotidiano” dell’11 settembre 2015 in merito alla condanna di 13 anni e 9 mesi al fascista e golpista reo confesso Leopoldo Lopez, non possiamo fare a meno di constatare come la suddetta frase di Malcom X si addica proprio a questo genere di giornalisti salariati, che cercano di far “amare l’oppressore e odiare l’oppresso”. Costui infatti accusa di “processo farsa” e di “condanna farsa” il potere giudiziario di un paese sovrano riconosciuto dalle Nazioni Unite. Egli, parla di un paese all’orlo del baratro, quando, invece, sappiamo che il Venezuela è stato premiato dalla FAO per aver debellato completamente il problema della fame in Venezuela; senza poi menzionare tutte le missioni e progetti sociali che hanno ridato speranza ad una popolazione – quella venezuelana – che nella sua maggioranza, fino a prima del trionfo rivoluzionario di Chávez nel 1999, si trovava relegata ai margini della società.

Il giornalista, inoltre, si lascia andare a giudizi di valore fuori luogo e fuori da ogni realtà quando afferma che: “il governo bolivariano – oggi guidato da Nicolas Maduro, figlio ed apostolo di Hugo Chávez- s’è rivelato del tutto incapace, non solo di governare un Paese trascinato sull’orlo dello sfascio economico, politico e morale, ma anche di allestire un’appena decente (decente nel senso di non totalmente grottesca) parodia di giustizia”. Ora, tali affermazioni sono false. Maduro – come sappiamo – si sta dimostrando un ottimo successore di Chavez, se pensiamo alla politica interna e internazionale che sta portando avanti assieme alla collaborazione del popolo venezuelano e mediante accordi che stanno rafforzando il progetto bolivariano e martiano di una Patria Grande in “Nuestra América”.

Da quando Maduro è al governo, non è di certo mancato l’ampliarsi della guerra di “Quarta Generazione” contro il processo rivoluzionario. Questo lo si evince se pensiamo alle campagne mediatiche in corso contro il governo di Maduro; se pensiamo alla guerra economica, alla guerra psicologica e culturale; al paramilitarismo e alle “guarimbas”, che hanno portato il paese andino-amazzonico al limite di una guerra a “bassa intensità”, e che se non si è conclusa in un colpo di stato o in una guerra civile, è dovuto alla grande capacità politica e umana del primo presidente operaio di “Nuestra América”, il Compagno Nicolas Maduro. Un Nicolas Maduro, che ha saputo raccogliere e rafforzare la bandiera dell’unità civico-militare ereditata dal Comandante Eterno Hugo Chavez.

Le accuse di “processo farsa” e di “condanna farsa” palesano il ridicolo, se non fosse che tali considerazioni vanno inserite all’interno di una campagna di odio orchestrata dalle agenzie dell’impero con sede a Washington. Non è un caso, infatti, che l’articolo di Cavallini è un vero e proprio “copia e incolla” di altri articoli “spazzatura” della stampa allineata agli interessi di stato statunitensi (BBC, el Pais, El Mundo, etc) e che cercano di “far amare l’oppressore”: l’imperialismo yankee e i suoi accoliti, e “odiare l’oppresso”: i popoli e i governi che oggi stanno dimostrando all’opinione pubblica internazionale che uscire dalla crisi del capitale è possibile solo nella costruzione del socialismo del XXI secolo; attraverso la realizzazione di quello che i popoli e i governi membri dell’ALBA-TCP definiscono – a ragione – come “Nuestros Socialismos” (al piurale, perché basato sulle proprie condizioni oggettive e soggettive presenti nelle diverse nazioni).

Ma chi è Leopoldo Lopez? Questo fascista e golpista reo confesso, che suddetto giornalista italiano lo disegna come un “paladino della libertà”, un “oppresso”, un “combattente per la libertà”?

Lopez, di cittadinanza venezuelana, è il capo dell’organizzazione di estrema destra “Voluntad Popular”, gruppo che non ha mai nascosto le proprie simpatie per altri gruppi di estrema destra che nel passato non troppo remoto, durante gli anni delle dittature militari fasciste e dell’Operazione Condor in America Latina, si sono macchiati dei peggiori crimini contro l’umanità; da quando è finita la seconda guerra mondiale. Per fare un confronto con l’Italia potremmo dire che Voluntad Popular rappresenta la stessa forza politica che allora ha rappresentato l’MSI in Italia.

Le attività di Leopoldo Lopez hanno inizio negli anni Novanta del secolo passato quando costui intraprende un percorso di studi nel Kennedy School of Government dell’Università di Harvard, un Centro di alti studi strategici e militari finanziato e diretto dalla Agenzia Centrale di Intelligence statunitense(CIA). Fu allora che Lopez conobbe il generale David Petraeus, che successivamente si è scoperto essere un agente della CIA.

Nel 2002, in seguito all’addestramento ricevuto da quella accozzaglia di spie e assassini che sono la CIA, lo vediamo dirigere le proteste che provocarono decine di morti innocenti, propiziando il colpo di stato contro il governo rivoluzionario e bolivariano di Hugo Chavez. Sempre i quei giorni, si fece conoscere per l’assedio contro l’Ambasciata della Repubblica di Cuba Caracas.
Nonostante un’amnistia ricevuta nel 2007, Lopez rimarrà al centro dell’attenzione, per l’ingente e cospicuo furto di fondi da PDVSA, attraverso “Primero Justicia”, il Partito di cui è stato il dirigente principale.

Leopoldo Lopez non ha mai nascosto il suo interesse a diventare presidente della Repubblica, qualcosa che non è un reato in Venezuela, non fosse altro che, per ottenere tale obiettivo e di fronte all’incapacità di fare breccia nella maggioranza della popolazione venezuelana, decideva di costituire un “patto criminale” con l’estrema destra narco-paramilitare colombiana e nella fattispecie con Alvaro Uribe, accusato non poche volte per i suoi stretti legami con le Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) che, al contrario di essere state smantellate durante il suo governo, hanno trovato riparo giuridico dietro alla sua “mano dura” contro il popolo colombiano e il suo “cuore grande” verso i paramilitari.

In un intervista Alvaro Uribe dichiara: “Mi sono riunito con Leopoldo Lopez, un dirigente politico, giovane e ambizioso, con grandi capacità come dirigente politico. Con lui abbiamo delineato la lotta contro il narcotraffico”. Questa intervista risale a quando Uribe era presidente della Colombia.

Ora, bisognerebbe chiedere a Cavallini, che scrive per il “Fatto Quotidiano”, un quotidiano che fa della “lotta contro la corruzione” il suo cavallo di battaglia, perché mai un presidente della Repubblica di una nazione come la Colombia si riuniva con il capo dell’opposizione – di una opposizione per di più golpista e immischiata nel narcotraffico – e non con il governo eletto democraticamente e costituzionalmente presente in Venezuela, per parlare di lotta contro il narcotraffico? Cosa direbbe un qualsivoglia governo italiano, se il presidente di un paese amico si incontrasse con i capi della mafia per parlare di lotta contro il narcotraffico, per esempio?
Risulta evidente che leggendo l’articolo di Cavallini, chi stia muovendo un “giudizio farsa” non è il potere giudiziario venezuelano, ma, semmai, il giornalista italiano, che al posto di provare ad analizzare senza pregiudizi ideologici la complessa situazione oggi in corso in Venezuela, ha preferito dare addito alle fanzine di una certa stampa internazionale allineata alla guerra non convenzionale in corso contro il Venezuela e contro tutti i Paesi membri dell’ALBA-TCP, che evidentemente danno fastidio agli interessi economici degli Stati Uniti nell’emisfero occidentale, dove l’America Latina è sempre stata considerata dai governi statunitensi come il proprio “Patio Trasero” (Giardino di casa).

Un altro colpo contro la credibilità del giornalismo italiano.

La guerra chimica in Vietnam

KFTSaJGdi Alessandro Pagani*

 

L’utilizzo di armi chimiche, da parte dell’esercito statunitense nel Vietnam, costituisce senz’altro un crimine di guerra sulla base delle norme del Diritto Internazionale.[1]

Sebbene oggi gli Stati Uniti si dipingano agli occhi dell’opinione pubblica internazionale come i paladini della lotta contro l’utilizzo delle armi chimiche durante i conflitti e sulle popolazioni civili, la possibilità di utilizzare tali armi durante i conflitti è stata una costante nella politica degli Stati Uniti. Già durante la seconda guerra mondiale gli USA avevano sviluppato non pochi esperimenti in previsione di una guerra chimico-biologica. Dopo varie ricerche militari sugli erbicidi condotte a Camp Detrick, il vero e proprio utilizzo sulle popolazioni ha trovato il suo campo di applicazione su vasta scala in Vietnam, quando gli Stati Uniti hanno combattuto una guerra contro un popolo intero che sosteneva la lotta di liberazione nazionale guidata dal Fronte Nazionale di Liberazione del Sud Vietnam e dal Partito dei Lavoratori del Vietnam.

È nei laboratori situati negli Stati Uniti che sono stati sviluppati “erbicidi” tra i quali i prodotti 2 e 4 – D e 2, 4, 5 – T; ed è proprio con la definizione di armi chimiche che gli stessi sono stati impiegati sin dal 1961 nelle operazioni di defogliazione nel Sud Vietnam.

I primissimi studi in merito sono quelli del Dott. Pham Van Bac, giurista e presidente ella Commissione d’Inchiesta della RDV sui crimini statunitensi in Vietnam: “è soltanto nell’ottobre del 1969, in una dichiarazione pubblica del Dott. Lee Dubridge, consigliere scientifico del presidente Nixon, che vengono rivelati i risultati delle ricerche sul 2, 4, 5 – T, compiute molto tempo prima dai laboratori di ricerca Bionetics, sotto gli auspici del Cancer Institute”.[2]

Dai risultati si evince che “qualsiasi dose di 2, 4, 5 – T produce nel ratto malformazioni fetali e che in ogni caso non è mai stato osservato un effetto nullo”.[3]

Il presidente Richard Nixon, ben consapevole che l’utilizzo di armi chimiche sulle popolazioni era una palese violazione del Protocollo di Ginevra (rapporto del 1° luglio 1969 della Commissione di esperti scientifici nominata dalle Nazioni Unite sulla questione dell’utilizzo di armi chimiche e biologiche), ha continuato a portare avanti le operazioni di genocidio ai danni della popolazione del Vietnam, camuffandole in maniera subdola.[4]

L’Assemblea Generale delle Nazioni Unite, approvando il rapporto della Commissione, ha adottato la risoluzione N. 2603 del 16 dicembre 1969, secondo la quale “Dichiara contrario alle regole del Diritto Internazionale, in base agli enunciati del Protocollo di Ginevra del 17 giugno 1925, l’impiego nei conflitti armati di: A) ogni agente chimico di guerra – sia esso allo stato gassoso, liquido o solido – che produca effetti tossici sull’uomo, sugli animali o sulle piante”.

Attraverso l’utilizzo di armi di distruzione di massa l’esercito statunitense non solo violò tutte le norme internazionali che bandiscono l’utilizzo di armi chimiche durante conflitti bellici, ma colpì indiscriminatamente obiettivi civili e militari, procurando danni incalcolabili alle persone e alle cose, all’uomo e alla natura, danni che ancora oggi si possono riscontrare nella popolazione e nell’ambiente. Dai risultati di uno studio sugli effetti dell’agente “Arancione”, sono “confermate le proprietà mutogene della diossina, trasmissibili ereditariamente”[5]Non pochi sono i casi clinici che confermano tali studi. A riguardo si riportano alcuni dati sulle anomalie riproduttive nel villaggio di Thanh Phu, nel Sud Vietnam; là dove l’aviazione nordamericana ha effettuato bombardamenti che non hanno risparmiato donne, bambini e anziani.

Nel 1970, il professore vietnamita Ton That Tung, durante una conferenza tenutasi a Orsay (Francia), ha illustrato ai presenti gli effetti mutogeni e cancerogeni sui cromosomi da parte della diossina, ponendo all’attenzione dell’opinione pubblica internazionale la questione della correlazione tra la guerra chimica e il progressivo aumento di casi di donne e uomini affetti da cancro nel Vietnam. L’aberrazione cromosomica fu constatata tra le persone che avevano soggiornato per lungo tempo nelle zone cosparse con le sostanze chimiche. Il problema dell’azione letale dei prodotti chimici sulla salute dell’uomo è oggettivamente impressionante. Non pochi esperimenti di laboratorio hanno dimostrato l’effetto mutogeno, teratogeno e cancerogeno di suddette sostanze sull’uomo. I defolianti utilizzati a dosi massicce sulla popolazione hanno subito attirato l’attenzione di medici e biologi sulle reazioni dannose che provocano sull’uomo.

Sebbene fossero i biologi nordamericani, i primi a segnalare le gravi conseguenze dovute alla guerra chimica sull’ambiente, è nel centro d’ematologia dell’ospedale Bach Mai di Hanoi (laboratorio che fu distrutto dall’aviazione statunitense nel 19729), che furono scoperte per la prima volta delle alterazioni cromosomiche su dei soggetti che avevano vissuto per lungo tempo in regioni sottoposte ai bombardamenti con armi chimiche.[6]

A riguardo il Dott. Bach Quoc Tuyén, ematologo, precisa: “Lo studio del sistema cromosomico dei soggetti analizzati denota un elevato e anormale tasso di anomalie assai significative. I defolianti inducono lesioni tra i cromosomi sessuali e pertanto tali disfunzioni possono essere trasmesse ereditariamente alle generazioni future”. Lo studio epistemologico sulle malformazioni congenite conferma quanto affermato dal Dott. Bach Quoc Tuyén sull’ipotesi della trasmissione genetica degli effetti mutogeni dei defoglianti.

La ricerca afferma che “Un dato per nulla irrilevante è che nei giorni successivi ai bombardamenti nordamericani con armi chimiche sono stati contati un numero anormale di aborti tra le donne gravide della regione di Long Dien e di An Tranch (Trung Bo centrale). Tra le 73 donne colpite da manifestazioni oculo-nasali, ci sono stati 22 aborti. Non pochi sono stati i casi di donne gravide che hanno vissuto in zone di spargimento nei cui neonati, una volta partorito, sono stati osservati casi di trisomia 21. La trisomia 21 è la conseguenza di un errore nella separazione dei cromosomi omologhi, errore che spesso è stato attribuito all’avanzata età della madre, ma che invece è dovuto alle aspersioni dei nordamericani”. Tutto ciò si desume – sempre secondo tale ricerca – dal fatto che: “oltre all’origine tossica di queste trisomie 21 non sono state evidenziate anomalie cromosomiche strutturali così gravi da far pensare ad altro. Inoltre, in 100 cellule appartenenti ad alcuni di questi bambini sono evidenti 3,33 rotture cromosomiche, vale a dire 6 volte di più che nei sopravvissuti di Hiroshima”.[7]

La guerra chimico-biologica è da considerarsi come una parte della strategia bellica degli Stati Uniti, volta al genocidio della popolazione vietnamita.

In un inchiesta del New York Times del 21 dicembre 1965 anche i giornalisti dovettero ammettere la situazione reale, vale a dire che il governo degli Stati Uniti ha realizzato “Un vasto programma ufficiale destinato ad affamare i Vietcong” attraverso l’aspersione di sostanze chimiche nocive su ampi territori; là dove i Vietcong ricavavano il proprio sostentamento attraverso il sostegno della popolazione stessa.[8]

La guerra chimica, come strumento di aggressione imperialista, rappresenta un momento dell’azione terrorista tesa all’annientamento di un intero popolo, quando lo stesso è fermamente unito e determinato nella difesa della sua indipendenza nazionale. La guerra chimica – non solo in Vietnam, ma tuttora – è parte integrante della strategia imperialista di “togliere l’acqua al pesce” (secondo la famosa metafora di Mao Tse-Tung in cui il pesce rappresenta i combattenti comunisti e l’acqua il popolo nel quale nuotano), con l’obiettivo di spezzare suddetta unità mediante il terrore, la fame, la miseria, le più atroci sofferenze fisiche e morali, la distruzione totale del patrimonio naturale.[9]

Nel libro “Dans le maquis du Sud Vietnam” la giornalista e scrittrice francese Madeleine Riffaud testimone in prima persona degli orrendi crimini contro l’umanità da parte degli Stati Uniti afferma: “è molto difficile salvare i bambini, in particolare i piccini, dalla guerra chimica di cui essi sono vittime”.[10]

Defoliazione delle foreste mediante l’impiego di armi chimiche, distruzione dei raccolti, avvelenamento dell’uomo e del bestiame, utilizzo di napalm in dosi massicce, sperimentazione di gas tossici e di gas neurotossici contro la popolazione civile, utilizzo – finanche – di armi batteriologiche: l’amministrazione USA, pur cercando di nascondere tali pratiche terroristiche, ha perpetrato volutamente una criminale campagna di genocidio ai danni di donne, bambini, vecchi, senza distinguere il civile dal combattente.

La guerra chimica in Vietnam fu portata a termine per mezzo di aerei cargo C-130 e C-123 e ha interessato ogni volta zone e regioni sempre più ampie nel Sud Vietnam, là dove la fitta vegetazione non permetteva ai marines nordamericani di affrontare la tenace guerriglia vietnamita. Simultaneamente alle sostanze tossiche furono sganciate bombe a biglia, bombe incendiarie e bombe a scoppio ritardato, con l’obiettivo di impedire di fatto ogni tentativo di salvataggio. Dal 1961 al 1969 sono stati distrutti 13.000 Km quadrati di terreno coltivato (il 43% dell’intero territorio coltivabile) e 25.000 Km quadrati di foreste (il 44% dell’intera superficie forestale). Alla fine del 1969 erano stati colpiti più di un milione di ettari di terreno.[11] Gli statunitensi usarono defolianti ad altissime dosi, e a più riprese colpirono lo stesso territorio. I dati forniti dalle autorità statunitensi sono impressionanti: secondo il professor Meselson dal 1964 al 1969 sono state usate 50.000 tonnellate di defolianti e 7.000 tonnellate di gas CS. Il Congressional Record del 12 giugno 1969 fornisce la cifra di 6.063.000 pounds (un pound corrisponde a circa ½ chilogrammo) di gas CS per il solo 1969. A questi dati vanno aggiunti anche quelli del biologo statunitense, Arthur H. Westing, il quale afferma che nel Vietnam sono stati sparsi 57 milioni di chilogrammi di agente “arancione”, contenente diossina.[12]

La distruzione di coltivazioni e di foreste prodotta dalle armi chimiche è immensa e i suoi effetti nefasti, immediati e in prospettiva, sull’ecologia e la genetica sono terrificanti. Con la distruzione della flora le condizioni climatiche sono seriamente perturbate, specie in una regione come il Sud Vietnam, dove un terzo della superficie è coperto da foreste. L’erosione progredisce e l’acidità del suolo si accresce, la sua permeabilità diminuisce. Le piene e le inondazioni hanno prodotto i loro effetti nelle pianure costiere del Vietnam centrale. Degradazione del suolo e formazione di terreni argillosi. I prodotti chimici, alterando la composizione microbica del suolo, hanno prodotto una deviazione grave del processo di decomposizione e del metabolismo del suolo stesso con i relativi gravissimi effetti sulle piante. Gli studi sulle trasformazioni climatologiche e sulle fitopatologie a proposito dei prodotti chimici sono abbondanti.

La distruzione dei raccolti in Vietnam fu portata avanti in maniera sistematica. Nel libro, Vietnam. Immagini di una guerra (edito dalla Zambon Editore), si dice che: “Nel Vietnam del Sud specialisti americani insegnano ad aviatori vietnamiti il modo di spandere, nelle regioni tenute dai comunisti, un prodotto che prosciuga le risaie, rovinando un raccolto già pronto”.[13]

Uno degli aspetti più inquietanti riguarda poi le alterazioni genetiche.

 

AgentOrange1Gli effetti degli agenti chimici sull’uomo

 

Negli anni successivi alle scoperte mediche degli scienziati vietnamiti, il profesor Arthur Gaston, biologo dell’Università di Yale, affermava: “Se una donna gravida, nel Vietnam, ingerisce dell’acqua inquinata da questi prodotti chimici, la sua gestazione subirà sicuramente dei danni irreparabili”.[14] A oggi, le osservazioni e i dati statistici sulle alterazioni cromosomiche e sulle malformazioni congenite confermano gli studi medici e scientifici vietnamiti.

Secondo il già citato studio del Prof. Ton That Tung, l’impiego massiccio e prolungato di erbicidi e di defolianti può provocare alterazioni cromosomiche sulla popolazione che vive nelle zone in cui questi prodotti sono impiegati.

A riguardo, la scoperta del prof. Ton That Tung è inequivocabile: “Nel momento in cui la nebbia chimica si diffonde nell’aria, il soggetto esposto avverte prurito agli occhi, lacrimazione e rinorrea intensa, poi un odore aspro di cloro e di DDT lo prende alla gola, contemporaneamente una vampata di calore arriva alle narici, poi starnutisce e vomita; tutto questo mentre l’individuo soffre di cefalea e di astenia. Tutta la sintomatologia accenna ad affievolirsi solo dopo 24 ore ed il malato comincia a star meglio dopo 3-4 giorni. Quindi i primi sintomi che compaiono sono di tipo oculo-nasale, seguiti da cefalea e da vertigini con sensazione di malessere e di astenia intensa; l’astenia può rappresentare il sintomo dominante nei mesi seguenti l’aggressione. Non pochi uomini e donne, infatti, sono dovuti rimanere a letto per 2-3 mesi, ma anche dopo erano incapaci del minimo sforzo. All’astenia si accompagnavano insonnia, mal di testa e spesso impotenza sessuale e alterazioni mestruali nelle donne. Un aspetto particolare di quest’astenia è rappresentato dalla astenopsia (stanchezza visiva) che colpisce l’81% delle vittime dei prodotti chimici; la prova della lettura è molto indicativa: all’inizio la lettura appare possibile, dopo pochi minuti, però, il paziente dice di vederci sfocato, poiché lo raggiunge una grande fatica agli occhi e deve smettere immediatamente di leggere”.[15]

In sintesi, gli effetti principali sono di carattere oculo-nasale, seguiti da mal di testa, vertigini con sensazione di malessere e di stanchezza intensa; quest’ultima può essere il sintomo dominante nei mesi seguenti all’aggressione.

In tabella sono riportati i sintomi in ordine di frequenza. Nelle forme più gravi si può instaurare un quadro che ricorda la malattia di Addison.[16] In ogni caso lo studio dell’assetto cromosomico permette di collegare questa sintomatologia alla grave intossicazione da defolianti.

I defolianti e gli erbicidi usati nel Sud Vietnam sono diversi, ma l’attenzione dei ricercatori è stata rivolta in modo particolare sul 2,4,5-T che è stato usato in 9 anni nella quantità di 40 milioni di libbre mensili su 5 milioni di acri di territorio.

La contaminazione di queste sostanze chimiche e in seguito gli effetti teratogeni, generati non per via respiratoria bensì a causa dell’ingestione di acqua inquinata da suddette sostanze chimiche, deve farci riflettere sui danni che possono provocare sulla gestante. Il 2,4,5-T rimane nel suolo per molto tempo: una dose da 0,25 a 8 libbre per acro può rimanere nel terreno per un periodo di 4-5 mesi. Insomma, tenendo conto delle dosi di defoliante impiegato nel Vietnam, è stato calcolato che un vietnamita di 40 Kg, che ha bevuto 2 litri di acqua contaminata ha, di fatto, assorbito 120 Mg di 2,4,5-T al giorno, cioè 3 mg per chilogrammo di peso. Dato che mescolate col 2,4,5-T ci sono delle diossine, nelle medesime condizioni un vietnamita assorbe 1/10 di microgrammo di diossine al giorno.[17]

Tenendo presente che la donna è sensibile all’assorbimento di 2,4,5-T nella stessa misura in cui lo è per la talidomide, si può calcolare la dose minima teratogena. La dose assorbita da una donna vietnamita di 40 Kg, che beve acqua contaminata dai defolianti è 64 volte maggiore della dose teoricamente teratogena. Supponiamo adesso che l’effetto teratogeno sia dovuto alle diossine: assorbendone la donna 1/10 di microgrammo al giorno attraverso l’acqua inquinata, queste sostanze si accumuleranno nell’organismo come tutti gli idrocarburi clorurati e a un certo momento raggiungeranno la soglia teratogena; quando gli spargimenti saranno quotidiani, le possibilità di dare alla luce un neonato anormale saranno ulteriormente accresciute.[18]

Secondo il chimico vietnamita Vo Hoai Tuan, “La diossina è stata utilizzata a dosi superiori di tredici volte quelle raccomandate dal Ministero dell’Agricoltura per l’impiego agricolo interno. Più di un milione di persone si è nutrito con alimenti contaminati dai defolianti”.[19]

I tre principali erbicidi impiegati sono i prodotti: “Arancione”, “Bianco” e “Blu”. L’agente “Arancione”, è una miscela di 2,4-D e di 2,4,5-T, che venne impiegato per colpire alberi a legno duro e piante a foglie larghe. Le foreste di mangrovia sono particolarmente sensibili a questo prodotto sino al punto che a oggi non è ancora possibile constatare negli alberi contaminati segni di rigenerazione. Anche la fertilità del suolo è irrimediabilmente compromessa, a causa della continua erosione.

Il prodotto “bianco”, un miscuglio di 2,4-D e di Picloram, è stato impiegato in Vietnam in prossimità di villaggi ed in regioni popolose, questo perché, essendo il prodotto poco volatile, risulta meno suscettibile alla dispersione.

Il prodotto “Blu”, più tossico per le erbe che per gli alberi a foglia larga, è stato impiegato di preferenza per la distruzione delle risaie; esso, infatti, danneggia le piante di riso nel giro di 6-8 ore. Il prodotto “Bianco”, invece, danneggia le piante di riso nel giro di 24 ore.

La guerra chimica degli Stati Uniti, mediante il genocidio della popolazione vietnamita[20], aveva anche l’obiettivo – come detto previamente – di togliere ai guerriglieri Vietcong l’appoggio della popolazione. Distrutti i villaggi, bruciate le case, la popolazione veniva deportata e “concentrata” nei cosiddetti “villaggi strategici”, cintati da reticolati di filo spinato e sorvegliati da posti di guardia. Attorno ad essi, nel raggio di chilometri, veniva fatta terra bruciata distruggendo la vegetazione con erbicidi e defolianti, sostanze letali per gli uomini e gli animali.[21]

L’effetto del 2,4,5-T ha provocato nell’uomo e negli animali delle malformazioni congenite. Le notizie sono pervenute dalle province che furono colpite nel Sud Vietnam, hanno mostrato come non poche donne gravide esposte a queste sostanze hanno partorito dei nati-morti o dei neonati malformati con micro o macrocefalia, con arti deformi o con dita in sovrannumero; questi neonati sono in genere morti poco tempo dopo essere venuti alla luce, quelli sopravvissuti manifestano gravi deficit mentali.

 

L’utilizzo di gas tossici contro l’uomo: il CS come arma di distruzione di massa

 

Secondo lo studio dell’Unione degli Intellettuali Vietnamiti in Francia sulla guerra chimica nel Sud Vietnam[22], il CS si presenta sotto forma di polvere ed è sparso in sospensione[23]. Le particelle della sostanza tossica possono presentarsi in diverse dimensioni e con svariati supporti; tutte queste varietà del prodotto rispondono a esigenze di altrettante modalità di impiego. Oltre al CS propriamente detto sono stati preparati il CS-1 e il CS-2, fissati su silicone e usati dal 1968 in poi. I rapporti e le testimonianze presentate alla seduta del tribunale Russel, tenutasi a Roskilde nel 1967 e in seguito alla riunione del luglio 1968 del Centro Internazionale per i crimini di guerra, hanno stabilito che il CS impiegato in certe condizioni, tutte presenti nel Sud Vietnam, diventa un’arma letale. Il CS deve essere considerato dunque (e il tribunale Russel ha concluso in questo senso) come un’arma chimica e come tale rientra tra le armi bandite dal Protocollo di Ginevra del 1925).

Come rileva Francis Khan, professore aggregato alla Facoltà di Medicina di Parigi, “La prova più indiscutibile che il CS può risultare, in determinate circostanze, un’arma letale si ricava dai dati tossicologici pubblicati dagli esperti dell’Organizzazione mondiale della sanità (organismo delle Nazioni Unite) nel loro rapporto al segretario generale dell’ONU della fine del 1969 e dell’inizio del 1970. Ma il rapporto permette soprattutto di dimostrare che le truppe USA nel Sud Vietnam adottano delle concentrazioni e delle modalità che trasformano il CS in un’arma decisamente mortale”[24].

Le truppe nordamericane per insufflare il CS nei sotterranei e nei rifugi fecero uso di macchine chiamate “Mighty Mite” capaci di pompare la sostanza tossica sotto forma di polvere, di liquido o di gas nei rifugi sotterranei in quantità di diversi chilogrammi al minuto. Ora, “se è chiaro che è impossibile, trovandosi davanti all’entrata del rifugio, decidere quali siano le sue reali dimensioni e perciò il suo volume di aria respirabile; tenendo conto, inoltre, che rifugi molto grandi presentano la stessa entrata che un rifugio familiare costruito per alloggiare da 4 a 5 persone è estremamente facile raggiungere, in tali rifugi, concentrazioni mortali di CS”[25], creando così delle vere e proprie camere a gas.

 

Altri agenti tossici in dotazione all’esercito nordamericano e utilizzati nella guerra del Vietnam

 

Oltre al succitato gas lacrimogeno CS (o clorobenzalmalonitrile) troviamo in dotazione all’esercito statunitense i seguenti composti tossici:

Fosgene (CG), trattasi di un gas molto irritante che produce tosse, cianosi e infine asfissia per edema polmonare.

Acido prussico (acido cianidrico, AC), produce convulsioni, perdita di coscienza ed asfissia.

Cloruro di cianogeno, lacrimogeno molto intenso, dose letale: 400 mg/metro cubo in 10 minuti.

Iprite e Mostarde azotate (HD e HN-3 del codice statunitense, producono infiammazione delle mucose e lesioni della cute, necrosi, polmoniti, asfissia e disturbi neurologici.

CN (Cloroacetofene), è il comune gas lacrimogeno impiegato dalle polizie di tutti i Paesi per disperdere le manifestazioni; sembra che reagisca con i gruppi –SH delle proteine e che perciò inibisca molti enzimi; produce irritazione delle vie respiratorie superiori e delle congiuntive, può provocare ancora delle bruciature, vomito; è mortale a dosi molto elevate e in ambienti confinati; in caso di contatto diretto sul globo oculare può provocare cecità.

DM o Adamsite (difenilamicocloraarsina), è la più potente delle sostanze chimiche impiegate contro le manifestazioni; secondo il manuale dell’esercito 3-215 esso produce “irritazione degli occhi e delle mucose, fa colare il naso come per un raffreddore, produce starnuti, tosse violenta, emicrania, forte dolore al petto e senso di oppressione, nausea e vomito”; il manuale FM 3-10 dell’esercito statunitense dice: “l’impiego del DM per disperdere le manifestazioni è sconsigliabile quando non si accetti l’eventualità di provocare dei morti, lanciato in dosi massive può essere mortale e provocare paralisi, è quindi meglio utilizzarlo durante operazioni militari nelle quali può essere decisivo neutralizzare gli uomini-chiave del nemico con effetti paralizzanti, sempre valutando l’eventualità di provocare dei morti.

BZ (noto ufficialmente come sostanza “immobilizzante”), la sua formula chimica è segreta, si ritiene che si tratti di un gas che colpisce il sistema nervoso; il manuale dell’esercito FM 3-10 dice solo che è “un aerosol paralizzante a lenta azione il cui effetto è transitorio, penetra nel corpo attraverso la respirazione ed impedisce il funzionamento dei meccanismi mentali che controllano le funzioni del corpo”; il manuale di addestramento per la guerra chimico-biologica afferma che tra gli effetti del BZ si possono citare: “il rallentamento dell’attività mentale e fisica, emicranie, vertigini, perdita del senso di orientamento, allucinazioni, sonnolenza, comportamento demenziale e aumento della temperatura corporea”; alcuni di questi sintomi sono paragonabili a quelli prodotti da alcuni allucinogeni (LSD-25, per esempio) ed è noto che il Pentagono ha patrocinato ricerche sull’impiego militare degli allucinogeni.

 

Agenti neurotossici

 

Essi sono in genere degli inibitori della colinesterasi, ma anche di altri enzimi, producono disturbi della vista e del respiro, nausea, vomito, crampi, alterazioni del comportamento, coma, convulsioni, asfissia e morte. I gas neurotossici agiscono inavvertitamente perché inodori, senza sapore e quasi invisibili. Se penetrano nella pelle o attraverso le vie respiratorie, provocano la morte di chi ne viene a contatto nel giro di 4 minuti. I prodotti che escono dalla fabbrica Chemical Plant situata a Newport, Indiana, sono dei gas tossici per il sistema nervoso e si distinguono in:

GA (Taboun o Trilon) è il dimetil amminocianofosfoto d’etile.

GB (Sarin) è il metilfluorofosfato d’isotropie. È un gas inodore, incolore e volatile che può uccidere in pochi minuti, un milligrammo costituisce la dose letale, è in dotazione dell’arsenale degli Stati Uniti dalla fine degli anni Quaranta.

VX è un altro gas inodore che a differenza del GB non evapora rapidamente e perciò conserva a lungo la sua tossicità; un solo milligrammo di questo gas basta ad uccidere un uomo.

GD (Soman) ha caratteristiche simili ai precedenti.

 

Le sostanze chimiche utilizzate

 

Arancione (2-D 2, 4, 5 – T).

Bianco (Sale di triisoproplanolamino picloram, sale di triisopropanolamino del 2, 4 – D).

Blu (Acido cacodilico e cacodilati)

 

I gas letali utilizzati

 

CN (Cloroacetofenone)

DM (Adamsite o cloruro di fenarsazina)

CS (Ortoclorobenzol-malonitrile), utilizzati anche come CS-1 e CS – 2

 

 

Impianti per la guerra chimico-biologica negli Stati Uniti.

 

  • Edgewood Arsenal, Maryland: Quartier generale dell’Army Chemical Corps, Edgewood è il centro dell’esercito per le ricerche sugli agenti chimici e sui sistemi di disseminazione di tali agenti. Edgewood è la più vecchia delle basi per la guerra chimico-biologica. Durante la Prima guerra mondiale, confezionò proiettili contenenti fosgene e altri gas e rimase il principale centro di produzione di tutte le armi chimiche fino alla fine della Seconda Guerra Mondiale, dopo di che fu interamente destinata alla ricerca.
  • Army Biological Laboratory, Fort Detrick, Maryland: Fort Detrick si trova a Frederick, MD., un comune rurale, a circa 50 miglia a nord-ovest di Washington, D.C. Fort Detrick è il centro di tutte le ricerche degli Stati Uniti nel campo della guerra biologica. Questa base è sorta durante la seconda guerra mondiale ed è dotata di un insieme di laboratori del valore di 75 milioni di dollari. Oltre alla ricerca sulle armi biologiche destinate a colpire l’uomo Fort Detrick controlla la maggior parte delle ricerche sugli agenti che distruggono il fogliame e i raccolti.
  • Rocky Mountain Arsenal, Colorado: Questa base di 17.750 acri, situata a 10 miglia a nord-ovest di Denver, era il principale impianto per la produzione del gas Sarin – un gas che attacca il sistema nervoso – da quando la formula era stata sottratta ai tedeschi alla fine della Seconda guerra mondiale. Il Rocky Mountain continua a produrre e a confezionare vari agenti che agiscono sul sistema nervoso e diversi prodotti chimici immobilizzanti; ha fornito, inoltre, le armi impiegate in Vietnam per distruggere i raccolti (per ulteriori informazioni, vedi J.H. Healy, The Denver Earth-quakes, “Science”, 27 settembre 1968, pp.1301 sgg.)
  • Naval Weapons Laboratory, Virginia: situato nelle vicinanze del Potomac, a Dahlgreen, a sud di Washington, D.C., questo laboratorio è il centro della marina che si occupa delle ricerche sulla guerra chimico-biologica. Gran parte del lavoro di questo laboratorio riguarda la difesa da un eventuale attacco con armi chimiche. La principale zona di prova della marina per tutte le sue armi è l’Ordinance Station, a China Lake, California. Le ricerche sulle epidemie provocate da armi biologiche sono condotte nel Naval Biological Laboratory (NBL) di Oakland, California. Situato nel Naval Supply Depot di Oakland, California, questo laboratorio è diretto da personale dell’Università della California che opera in base a un contratto con l’ufficio per le ricerche navali.
  • Dugway Proving Grounds, Utah: si trova in una grande riserva nel deserto, circa 80 miglia a sud-ovest di Salt-Lake City. Dugway è il principale terreno di prova per le armi chimico-biologiche. Vi si sperimentano spesso bombe e munizioni contenenti sostanze mortali che agiscono sul sistema nervoso; lo scopo di tali esperimenti è di determinare in quale misura le condizioni atmosferiche influiscano sugli effetti della disseminazione. L’esistenza stessa di Dugway era ignorata dalla maggioranza degli statunitensi.

 

*(Scheda storica tratta dal libro di Phan Thi Quyen, Vivere come lui. Nguyen Van Troi, simbolo della lotta di liberazione del Vietnam, Zambon Editore, 2014).

 

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Note biografiche:

 

[1] Manifesto di Pietroburgo del 1869, Convenzione dell’Aia del 29 luglio 1899, Convenzione dell’Aia del 19 ottobre 1907, Trattato di Versailles del 1919, Trattato di Washington del 1922.

[2] AA.VV., La guerra chimica. Imperialismo ed ecologia, Bertani Editore, Verona, 1972, cit. p. 106

[3] Ibidem. Cit. p. 106

[4] Il rapporto del 1° luglio 1969 della Commissione di esperti scientifici nominata dalle Nazioni Unite sulla questione dell’utilizzo di armi chimiche e biologiche afferma che: “Il veto annunciato nel Protocollo di Ginevra si applica a tutti gli agenti chimici, biologici e batteriologici (ivi compreso i gas lacrimogeni ed altri irritanti) attualmente esistenti o che nel futuro potranno essere messi a punto. Per ulteriori approfondimenti, v. AA.VV., La guerra chimica. Imperialismo ed ecologia, Bertani Editore, Verona, 1972, p. 108.

[5] Ètudes Vietnamiennes, N° 2/1972, Op. cit. p. 27

[6] Conseguences durables de la guerre chimique, in Le Courier du Vietnam, 2/1983, Hanoi, RDV, pp. 22-31

[7] AA.VV. La guerra chimica. Imperialismo ed ecologia, Bertani Editore, Verona, 1973, pp. 57-83

[8] Ibidem, cit., p. 131

[9] Tutti questi crimini sono contemplati e condannati espressamente dal tribunale militare di Norimberga (riconosciuto nel dicembre 1946 dall’Assemblea generale delle Nazioni Unite) e dalla Convenzione Internazionale sul genocidio del 1948. La responsabilità di questi crimini internazionali cade indiscutibilmente sul governo degli Stati Uniti, secondo lo statuto e la giurisprudenza del tribunale internazionale di Tokio (anche questo riconosciuto dall’ONU). A riguardo v. AA.VV. La guerra chimica. Imperialismo ed ecologia, Bertani Editore, Verona, 1972, p.110.

[10] Per ulteriori approfondimenti sulla guerra chimica attuata come genocidio e biocidio e sulle conseguenze dell’uso di defolianti durante la guerra in Vietnam, v. Il laboratorio delle barbarie, in Vietnam. Immagini di una guerra (a cura di Luigi Nespoli e Giuseppe Zambon), Zambon Editore, 2012.

[11] AA.VV. La guerra chimica. Imperialismo ed ecologia, Bertani Editore, Verona, 1972, cit., p.33

[12] Tratto dalla rivista Nature, Londra298, 5980: 114, 8-7-1982, ora in Le courier du Vietnam, 2/1993, Hanoi, RSV, Cit., p. 22.

[13] AA.VV. La guerra chimica. Imperialismo ed ecologia, Bertani Editore, Verona, 1972, cit., p 131.

[14] Ibidem, cit., pp. 34-35

[15] Ibidem, cit., p.60

[16] La Dott.ssa Anne Bachelot, specialista di endocrinologia e medicina della riproduzione all’ospedale Pitié-Salpetriére di Parigi, ci spiega che il morbo di Addison (AD) è una rara malattia cronica che colpisce la corteccia delle ghiandole surrenali, diminuendo o anche azzerando la sua funzionalità- Per questo il nome scientifico è ipocorticosurrenalismo o insufficienza corticosurrenalica. I sintomi principali di AD sono “affaticamento, perdita delle forze, malessere, perdita di peso, nausea, anoressia (ritardo delle crescita nei bambini), dolori muscolari e articolari. Segno cardinale è la pigmentazione cutanea e delle mucose (incupimento della cute: pieghe palmari, nocche, cicatrici, mucosa orale e siti di frizione). I sintomi d’ipotensione posturale e ipoglicemia sono tardivi. I pazienti possono chiedere con insistenza di ingerire sale- Sono spesso presenti vitiligine e alopecia areata. L’AD causa un deficit di deidroepiandrosterone, responsabile di altre sindromi presenti solo nelle donne (perdite di peli ascallari/pubici, pubarca assente nei bambini, libido ridotta e secchezza cutanea). Senza terapia oppure nel corso di malattie scatenanti può insorgere l’insufficienza surrenalica primitica acuta (AAI) o crisi surrenalica, un’emergenza medica potenzialmente letale”. Per ulteriori approfondimenti sul tema, v. http://www.orpha.net/consot/cgi-bin/OC_Exp-php?ing=IT&Expert=85138

[17] AA.VV., La guerra chimica. Imperialismo ed ecologia, Bertani Editore, Verona, 1972, cit., pp. 57-83.

[18] Ibidem, cit., p. 77

[19] Ibidem, cit., pp. 37-45

[20] Che gli Stati Uniti stessero perpetuando un genocidio si desume dall’utilizzo dell’acido cacodilico, composto principale del prodotto “Blu”, il quale contiene un 54% di arsenico. Ora, come ben sappiamo, all’avvelenamento per arsenico nell’uomo si arriva quando, in seguito ad accumulo graduale, si raggiunge la dose letale; nello stesso modo è prevedibile che agisca il prodotto “Blu”, cioè a distanza di tempo. L’intossicazione da acido cacodico produce: mal di testa, vertigini, vomito, diarrea, stupore, convulsioni, paralisi e morte; la dose sufficiente a produrre questa sintomatologia è, per un adulto, di circa 30 grammi.

[21] In realtà siffatta strategia imperialista non andò a buon fine, giacché l’Esercito di Liberazione Nazionale del Vietnam riuscì a trasformare questi “villaggi strategici” in “villaggi combattenti”; vale a dire in bastioni di Resistenza delle popolazioni contro l’aggressione statunitense e contro il governo vassallo di Saigon. Per successivi approfondimenti in merito, v. Vietnam. Immagini di una guerra, Zambon Editore, 2012, cit. p. 88

[22] AA.VV. La guerra chimica. Imperialismo ed ecologia, Bertani Editore, Verona, 1972, cit. pp. 127-143

[23] Per questa ragione, per valutarne la quantità si ricorre a un’unità di peso (grammo, Kg, tonnellata) e non a un’unità di volume (litri, metri, cubi) come ci si aspetterebbe trattandosi di un gas.

[24] AA.VV. La guerra chimica. Imperialismo ed ecologia, Bertani Editore, Verona, 1972, cit., pp. 175-176.

[25] Ibidem, cit., p. 176

Desde la Alianza del Pacifico hacia un acuerdo del Transpacifico.

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Cuales perspectivas para America Latina y el Caribe? 

por Alessandro Pagani

Antes de analizar la politica exterior de EE.UU en America Latina mediante la Alianza del Pacifico y el Acuerdo Transpacifico (TPP, por su sigla en Inglés), es necesario analizar el marco conceptual con el cual EE.UU. han entrado en la globalización financiera con la pretesa de dirigirla. Tanto el Fukuyama con su “exportación de la democracia” como la definición de “choque de civilizaciones” de Huntington, resultarón ser completamente infructuosos en sus propias incapacidades de comprender el mundo y llevar a los argumentos de los demás como algo con que dialogar pacíficamente. Quemado por los hechos de estos dos pensamientos, los EE.UU. se quedaron sin ningún tipo de estrategia. Trataron de mantener su posición hegemónica, pero ya no tienen un plan creíble para su proprio orden mundial, ya que al parecer el sistema económico y financiero capitalista ha llegado al extremo. Por lo tanto, parece que por la Roma americana, la única alternativa para recuperar su dominio imperial podría ser una guerra. Sin embargo, la idea de empantanarse en otra guerra de larga duración (en un nuevo Vietnam) junto con el mayor costo que tendrían que soportar son las razón por la que todavía no hemos visto un intervención directa de EE.UU. El principal problema para los EE.UU., es que ellos no saben exactamente lo que va a suceder una vez armado el conflicto y, especialmente, contra quien tendrán que descargar su poder tecnológico y militar? Contra los rusos o los chinos? O contra ambos? los estrategas militares del Pentágono que si es cierto que son una banda de criminales y terroristas que merecían juzgados en la Corte Penal Internacional del Aja, también saben que la Federación de Rusia y la Republica Popular de China no son Irak, Afganistán o Libia y que en la era de las guerras no convencionales, seria un desastre para los objetivos de dominación imperiales del capital, llevar el mundo a una catástrofe nuclear, que ademas desolveria la posibilidad de aprovecharse de los intereses reales de cualquier guerra imperialista que – como diría Lenin – son hecha para saquear los recursos naturales de un país y para derrocar sus infraestructuras y luego reconstruirlas con los capitales de su propias impresas transnacionales. Una guerra termonuclear no solo desolveria los recursos naturales si no también la misma especie humana, y los capitalistas no tienen en sus propios intereses de Estado hacer desaparecer la especie humana (aunque si tal vez parece así!) si no de aprovechar de ella a travez de lo que Carlos Marx solía definir “trabajo abstracto”. Así que el Pentágono puse en marcha la doctrina militar de la guerra de “Cuarta Generación”  cruzada por guerras microregionales como las que tienen lugar en Ucrania o en Siria, pero nunca con una intervención directa por parte de EE.UU, que ademas causaría una reacción a la par por parte de otras grandes potencias militares como Rusia y China, dando lugar a algo de impreveible. Sin embargo, la faltanza de una fuerte estrategia de guerra de EE.UU., en paralelo con el hecho de haber perdido el papel de primera economía del mundo (China ha superado a los EE.UU. desde hace bastante tiempo) pone en serio peligro la sobreviviencia de los intereses de Estado norteamericanos. Así que por estas (y otras) razones EE.UU. fomentaron el golpe de Estado en Ucrania, apoyando militarmente y económicamente a los paramilitares fascistas de Sector Derecho. En este mismo sentido hay que colocar la politica agresiva contra America Latina, considerada desde el 1823 como su proprio “patio trasero”. Asimismo, parece que la águila fascista del Norte quiere derrumbar también la consolidación de alianzas estratégicamente muy importantes (por la realización del sueno bolivariano y martiano de una Patria Grande en Nuestra América) con China y Rusia, en el marco de organismos internacionales como el G77+China, la UNASUR, la CELAC,  el ALBA-TCP y los BRICS. Para contrarrestar estas instituciones, Estados Unidos crearon otras organizaciones regionales como la Alianza del Pacifico entre Mexico, Colombia, Perú y Chile y el Acuerdo Transpacifico. El concepto de la “mirada hacia el Pacifico”, y por ende “hacia el Sur” son conceptos bastante conocidos a nivel histórico  pero tal vez parece que han tenido una renovación y también una aceleración muy grave en los últimos años. Cuando se mira a la formación de los EE.UU, siempre se ubicaron con una mirada hacia el Pacifico (Asia) y hacia el Sur (America Latina). Una vez que completaron el proceso de “conquista del Oeste”, pasando sobretodo a través del genocidio de todos los pueblos ancestrales norteamericanos, y luego a través el despojo de más de la mitad del territorio mexicano, ya empezaron a tener una proyección hacia el Pacifico, dando pasos a una proyección geoestrategica y geopolítica más allá del Pacifico; en Asia. Ahora bien, si miramos a la historia de las relaciones interamericanas desde la Doctrina Monroe hasta la caída de la URSS, desde la década del Noventa del siglo pasado hasta hoy. Si hoy miramos a dichas relaciones veamos como proyectos que vienen desarollandose desde la fin de la guerra fría,  cuando ya se venia hablando sobre el nuevo papel protagónico de China, India y Japón en las relaciones comerciales, y donde se venia hablando por ende de como Asia-Pacifico iba a ser considerado como el “nuevo continente” del siglo XXI. Hoy en día en la politica de EE.UU se está creando la imagen que los “nuevos enemigos”  sean sin duda aquellos Países que pueden conformar nuevas geometrias (o triangulaciones) en las relaciones internacionales en el eje Asia-Pacifico y que pueden atentar contra la hegemonía estadounidense en el hemisferio occidental. En este sentido se puede entender la creación  por mando del presidente peruano Alan Garcia, de fundar una Alianza del Pacifico en medio de los acuerdos latinoamericanos. Una verdadera “revolución pasiva” (en el sentido de las categorías que solía utilizar Antonio Gramsci), o “revolución conservadora” en pleno desarrollo en la unidad latinoamericana y en la construcción de una Patria Grande latinoamericana. Desde cuando surgiò esta alianza del Pacifico y mirando sobretodo a los actores que conforman esta alianza llama mucho la atención que los cuatros gobiernos involucrados tenían todos políticas económicas y militares comunes con Estados Unidos. En lo económico  todos habían firmado el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos. En lo militar, todos estos países tenían acuerdos bilaterales con EE.UU. Mexico, sobretodo, tenia un acuerdo bilateral con Estados Unidos en la “guerra al narcotraffico” y que había empezado el presidente de Mexico, Felipe Calderon. En el caso de Colombia, adonde había producido un “cambio” entre Alvaro Uribe y Manuel Santos, este ultimo había llegado a acuerdos muy importantes por Estados Unidos a nivel militar, muchos de los cuales se consolidaron aun mas en la Cumbre de las América que se hizo en Colombia en el 2011. En el caso de Perú  a pesar del cambio de gobierno, aunque si la iniciativa en el principio fue de Alan Garcia, el gobierno de Ollanta Humala le dio su continuidad. También en Chile con la llegada de la derecha “moderada” chilena de Pinera al poder se firmó el TLC con EE.UU y con acuerdo militares también. Desde aquel entonces se evaluó una Alianza del Pacifico como parte de un “nuevo” proyecto de hegemónia acorazada de coerción, divisorio y de dominación imperial en el hemisferio occidental y con la intención de derrocar – a travez de una “revolución pasiva” los esfuerzos de integración y unidad latinoamericana y de construcción de nuevos paradigmas hacia un Nuevo orden mundial multipolar, multicentrico, multicultural. Después de la Alianza del Pacifico, Barack Obama puse en marcha el proyecto de un Tratado Transpacifico y los referentes latinoamericanos de esas alianza son los mismos de la ya mencionada Alianza del pacifico, más algunos Países asiáticos socios de EE.UU. (Japón, Indonesia y Filipinas). Así que, cuando se mira más en la profundidad la estrategia militar de Estados Unidos para el hemisferio occidental divulgada por el “grupo de Santa Fe”, veamos como esta se basa sobre el sobrepuesto de que la Fuerzas Armadas norteamericana tienen que concentrarse en el Pacifico, a través el pretexto de apoyar a sus propios socios en un así mal llamado plan de seguridad en el Hemisferio Occidental. Sobre como se plantea esta estrategia norteamericana lo veamos por supuesto en Colombia. Bajo el subdolo pretexto de una seguridad en la región contra el narcotraffico, en realidad EE.UU intentan apoderarse de aquellos recursos naturales imprescindibles para el sustentamiento  de su maquinaria económico y militar. No cabe duda que todos estos son elementos muy preocupantes y hacen pensar que cuando veamos que a través la guerra mediática y psicológica se intenta crear un enemigo o también horrorizar la politica exterior de los BRICS o del ALBA, de Unasur, de la Celac, atrás hay una contraofensiva imperialista para aniquilar a los nuevos paradigmas que ya se pusieron en marcha en el campo de las nuevas triangolaciones internacionales. En este sentido, van colocadas, las políticas siempre mas agresivas contra los países del Alba-Tcp y en particular contra el gobierno bolivariano del presidente obrero Nicolas Maduro; el golpe de Estado en Honduras; la cuestión de los “fondos buitres” en Argentina; el golpe institucional en Paraguay; la “colombianizacion” de Mexico; el bloqueo economico, financiero y comercial contra Cuba Socialista; el regreso en auge de la Quinta Flota de los EE.UU.; la creación de nuevas bases militares norteamericanas en Colombia y el intento (descartado por el congreso colombiano) de hacer entrar el país andino en la OTAN son hechos muy graves y preocupantes. Así que en medio de una crisis estructural del sistema financiero capitalista, debido a la caída (tendencial) de su tasa de ganancia, Estados Unidos están replanteando su prioridad geopolíticas hacia el Pacifico, pasando por la dominación de lo que ellos consideran como su proprio “patio trasero”: America Latina y el Caribe. Las razones son sencillas: Estados Unidos necesitan para sostener su sistema económico  financiero y militar de dominación a nivel mundial de América Latina si pensamos a los minerales, el agua dulce, la biodiversidad, el petróleo  y muchos más recursos naturales, trascendentales por lo que le suele definir como el complejo militar y tecnologico norteamericano. Ahora bien, si a todo esto le agregamos la importancia de la región a nivel mundial; si pensamos que es en America Latina que hay los únicos tránsitos entre Atlántico y Pacifico; si pensamos que es  China que està invirtiendo para la construcción de un Gran Canal Interoceánico entre atlántico y pacifico y también  en la construcción de un gran Escalo Industrial Marítimo en el puerto de la Habana, entendemos la ansia de EE.UU de romper con estas nuevas triangolaciones entre los países miembros del Alba-Tcp con China y Rusia y por ende, la importancia para los pueblos latinoamericanos – si quieren lograr por fin el sueño de la Patria Grande y de una segunda y definitiva independencia desde EE.UU – de consolidar aun más dichas nuevas triangulaciones en el marco de la unidad latinoamericana y de un proyecto de ruptura revolucionaria del sistema capitalista hacia un sistema que se base en el “buen vivir” entres los pueblos y la justicia social y que solo en el Socialismo se puede lograr.