Siria y Palestina: ejemplos de lucha, Resistencia y dignidad

Pensar que el así llamado acuerdo de paz en Colombia sea un referente en el mundo y en particular en Palestina y en Siria, no sólo es impensable, si no muy ofensivo e irrespetuoso, cuando las condiciones históricas, políticas y sociales en Siria y Palestina son completamente diversas de las que han generado el conflicto en Colombia.

En Palestina hay un pueblo que desde el 1948 resiste y lucha contra el Estado sionista de Israel que, tiene como objetivo lo de desaparecer Palestina y su pueblo de la tierra. En Palestina difícilmente se podrá solucionar el problema hasta cuando no se darán completamente todas las legítimas reivindicaciones del pueblo palestino: un estado laico (Palestina) con dos pueblos (árabes y Hebreos), y donde se respetarán las tres religiones monoteístas. Algo que el sionismo nunca aceptará y con el cual por ende, nunca se podrá dialogar.

En Siria, hay una agresión imperialista por parte de EEUU que, a través la ayuda de la peor fecha humana presente en aquella región (Arabia Saudí, Qatar e Israel) financian y entrenan a terroristas (DAESH, Al-Nusra y Al-Qaeda) para acabar con Siria, el único país laico en aquella región, y que no acepta vender su patria, sus recursos, a EEUU y a sus multinacionales. En Siria el gobierno de Assad ha intentado llegar a la paz en muchas formas, mediante acuerdos y treguas, pero del otro lado, Siria tiene como enemigo el inperialismo más cínico y cruel que la historia ha conocido, y que durante una tregua, solo para hacer un ejemplo, decide dialogar con los terroristas del frente Al-Nusra, pidiéndole las coordenadas para bombardear el ejército sirio con sus aviones de combate y dejando, así, en el campo unos 60 soldados sirios y dando la posibilidad a dichos terroristas de reorganizarse y rompiendo unilateralmente dicha tregua.

Todos queremos la paz pero ¿cuál es la paz que necesita Siria y Palestina?

Por cierto no es la “paz romana”, la “paz de los sepulcros” que quieren los palestinos y los sirios ¿no es cierto?

En Siria y Palestina la paz, diversamente que en otros lares del mundo, solo puede ser con justicia social, y respetando la autodeterminación de estos pueblos, sin concertación alguna con quien te quiere borrar de la tierra.

Siria y Palestina, ellos sí que representan, hoy en día, un tremendo y verdadero ejemplo de lucha, Resistencia y dignidad para todos los pueblos trabajadores en el mundo. Es cierto.

Las Brigadas Garibaldi en Italia

 

El 20 de septiembre del 1943 se constituyó en la ciudad de Milano, Italia, el comité militar del Partido comunista italiano (PCI) que en octubre se transformó en el comando general de las Brigadas de asalto Garibaldi, bajo la dirección política de Luigi Longo y Pietro Secchia. Operaron durante todo el periodo de la Resistencia, es decir: durante todo el período de la lucha armada insurreccional que comenzó el día 8 de septiembre del 1943, para terminar en los últimos días de abril con la liberación de la península itálica del nazi-fascismo.
Un heroico y glorioso camino de acciones, donde el sacrificio, el derrame de sangre y el dolor, hacen de Partido comunista italiano la vanguardia de una Resistencia que vio en la represión de sus cuadros y militantes el más alto número de mártires y héroes de nuestra patria.

Ahora bien, a pesar de la gran dificultad en el operar, las Brigadas Garibaldi pudieron actuar orquestando sabotaje contra los primeros embriones de la república social Italiana.
Las Brigadas Garibaldi organizaron también la Resistencia armada en las ciudades y pueblos de Italia, adonde, bajo las condiciones más difíciles, pero con el apoyo y la simpatía de las masas trabajadoras italianas, se constituyeron los GAP, Grupos de Asalto Partisanos, células político militares del Partido comunista Italiano que, a través de espías infiltradas en el campo enemigo, indicaban la ubicación de los objetivos estratégicos militares que debían ser aniquilados: mandos políticos y militares fascistas y nazis que aterrorizaban las poblaciones y los trabajadores. Con estas acciones, el objetivo era asustar el enemigo, y en el contempo elevar la moral del pueblo trabajador italiano. Fueron la Brigadas de Asalto Garibaldi y los GAP a organizar la protección cívico militar de las primeras huelgas insurreccionales que se dieron en las principales fábricas italianas de Milano, Torino y Génova, en el norte de Italia.

En el mes de noviembre del 1943, Pietro Secchia escribió un artículo en la revista clandestina del PCI “La nuestra lucha”, en el cual precisaba aún más el carácter de las Brigadas de asalto Garibaldi y criticaba el atendismo, insistiendo en la importancia de acelerar la lucha armada y por ende, dar el golpe final antes de la llegadas e invasión militar de las fuerzas armadas dirigidas por los anglo-estadounidenses.

Se decidió por el nombre de “Brigadas Garibaldi”, porque por un lado se quería honrar las Brigadas Internacionales en la guerra civil española después del golpe fascista de Francisco Franco; y en el contempo con el nombre de Garibaldi, hacer hincapié en las masas populares italianas de una de sus figuras más destacadas del Resurgimiento italiano.

Los miembros de las Brigadas Garibaldi eran todos orgánicos en el PCI, pues que para hacer parte de estas hubiera debido ser un cuadro político del Partido, según la lógica leninista que a dirigir el fusil son las ideas y la política y nunca lo contrario.
El 50% de los cuadros del PCI fue integrado directamente en las formaciones partisanas, mientras la otra mitad se comprometió en la lucha armada en las ciudades organizando los GAP Y luego de la liberación de no pocos pueblos y ciudades, creando las primeras Republicas partisanas, ejemplo de organización política y lucha de todo un pueblo.
A través la dirección política del PCI las Brigadas Garibaldi organizaron, también, el reclutamiento de los trabajadores en las fábricas y de los partisanos que enviar en los montes.

Finalmente la lucha armada y el trabajo político no eran separados en compartimientos rígidos, pues dialécticamente, muchos partisanos pasaban de una actividad a la otra, ocupándose del trabajo político y a la vez del militar, y viceversa.

En el momento de la batalla final del 25 de abril del 1945, día de la liberación de Italia de la ocupación militar nazi-fascista, las Brigadas Garibaldi contaban con unos 55.000 combatientes, divididos en 23 divisiones sobre un total dé uno 100.000 partisanos organizados en los Comités de Liberación Nacional, adonde, entre milicias formadas por anarquistas, socialistas y católicos, los comunistas representaron la principal vanguardia político y militar, no sólo por el numero de mártires (42 mil muertos en combate), si no por número y porque a dirigir los CLN fue no por casualidad el Comandante Luigi Longo.

Un sacrificio y papel tan importante, el de los comunistas, que hoy se quiere borrar y ocultar de la historia y de la memoria de los pueblos, para cancelar el hecho histórico que las masas trabajadoras italianas decidieron organizarse contra el fascismo bajo la dirección del PCI y que los comunistas fueron los que liberaron el país, con el más alto sacrificio en vidas humanas.
“Ustedes, fascistas son los que mandaran a la ruina la nación italiana y el pueblo trabajador italiano, será tarea de nosotros los comunistas salvarlos”, dijo Antonio Gramsci frente al tribunal fascista. Así fue lo historia que los trabajadores en Italia escribieron con su propio sangre.