Nunca comer en el plato y luego escupir sobre el, señor Ravsberg

En Italia la comida forma parte de nuestra vida, se come con amigos, parientes; se come para seducir el alma de quién se ama; se disfruta de la comida de la mama y de la abuelita, por lo tanto son sagrados la mesa, el plato, la compañía y las manos de quien te lo entrega. La nobleza italiana se manifiesta en el agradecer, y se traslada hasta los términos políticos. Yo vivo en México, respiro México, camino México y me enfrento con mi “italianidad” a los problemas que el día a día y una Revolución traicionada desde la falsa izquierda les da a los mexicanos su existir. Creo que lo mismo les pasará a otros compatriotas mío en otros lares del mundo. No lo sé. Yo a veces me pregunto ¿cómo se vive una Revolución conclusa, como se vive Cuba socialista, señor Ravsberg? Algunas veces escuché decir a Silvio Rodríguez a modo de auto reproche que, fue fácil evadir la bala qué le tocaba en el combate revolucionario, simplemente porque no estuvo en el ¿tú, señor Ravsberg, como periodista opinas lo mismo? Vendrías a hacer periodismo a Veracruz, México donde se matan a los periodistas? Aquí en Mexico, existe Carmen Aristegui, cuya voz se enfrenta al poder real de un títere de los intereses más viles del imperialismo, creo que en Cuba, el problema con el periodismo es solo de forma y no de fondo. Por ende, no confundamos que, la Revolución cubana ha sido benevolente hasta para combatir sus ponzoñas intestinas. Hay que tomar partido, como decía Antonio Gramsci, por ello que, entre los “jóvenes y los castradores” yo siempre estaré al lado de Fidel, Raúl y el Partido comunista y nunca estaré al lado de personajillos como tú, señor Ravsberg que buscan protagonismo al creer que la Revolución está muerta. Nunca comer en el plato y luego escupir sobre el, señor Ravsberg.